0

Es totalmente inaceptable lo que ha ocurrido durante dos días en Vila. Las tormentas de verano han provocado importantes inundaciones, que han supuesto pérdidas millonarias para decenas de empresarios de la capital. Las infraestructuras no están preparadas para tormentas de estas características, pero lamentablemente no es la primera vez que ocurre y tememos que tampoco será la última. Calles inundadas, negocios totalmente anegados, suciedad y carreteras inutilizadas son situaciones que deberían resolverse lo antes posible, aunque es muy probable que con las próximas tormentas se repetirán las imágenes tercermundistas que hemos vivido estos días.

Una tubería sin estrenar. Cuando la Autoritat Portuària instala una tubería para aguas pluviales significa que las instituciones son conscientes del problema. Cuando resulta que esta tubería está sin estrenar porque falta solucionar el resto de las canalizaciones hay que empezar a solicitar responsabilidades políticas. No se puede echar la culpa a los actuales dirigentes municipales, que apenas llevan dos meses en el cargo, pero durante muchos años no se ha tomado en serio un problema que daña gravemente la imagen de la ciudad. No es posible que Eivissa, una de las capitales turísticas del mundo, quede anegada por apenas 50 litros por metro cuadrado. No es un volumen tan grande de agua para provocar los daños que se han producido en los últimos días.

Túneles anegados. La carretera que une Eivissa con el aeropuerto es otro ejemplo de falta de previsión. No es lógico que una infraestructura que apenas tiene 10 años de vida quede inutilizada por una tormenta de verano. El sistema de pluviales no es el adecuado y los túneles quedan inutilizados. La imagen de un taxista abandonando su vehículo por la ventanilla no es propia del siglo XXI, sobre todo en una ciudad como Eivissa, la segunda con más población de la Comunitat balear. Sin duda, son muchas las mejoras que se tienen que realizar, pero que ahora no llueva no debe hacernos olvidar que la ciudad, con una tormenta de verano, queda totalmente colapsada. No es una situación propia de la imagen que quiere exportar Eivissa al resto del mundo.