Jorge Montojo

Jorge Montojo

Mantente radiante

Mientras rememoraba los pecadillos de la noche pasada, una dama estupenda comenzó a hablarme de la encíclica del Papa Francisco.

Casi Todo

Cierra el Casi Todo de Santa Gertrudis, la casa de subastas con más gracia, donde de todo se vendía y se encontraba. Pablo Monks y su familia y otros animales eran una variación en Ibiza de la familia Durrel en Corfú. Chamarileros y tratantes algo chiflados, con sentido del humor británico a la payesa, maestros del cambalache al aire del sombrero de ala ancha de Teo.

Brindis milenario

El pintor y aventurero vital Santiago Rusiñol, después de retozar sin prisa ni pausa, dijo a su amante catalana de turno: “Me voy a por tabaco”.

Iconoclastas

A lo largo de la historia siempre ha habido fanáticos iconoclastas pero, hoy en día, el derribo de estatuas se ha vuelto algo compulsivo.

Gana Portmany

Las navieras cumplen una labor fundamental en el tráfico de mercancías y pasajeros entre la Península y las Pitiusas. Nadie lo duda. Para ellas se construyó un dique en el puerto de Ibiza, donde pueden atracar y abrigar sus ferrys con seguridad, minimizando las incomodidades y problemas que provoca su tráfico entre la población.

Amores prófugos

El amor en los tiempos del cólera podía ser desesperado, pero en los tiempos del coronavirus pretende ser legislado de forma totalitaria.

Besos narcóticos

La mar estalla voluptuosa bajo un sol que narcotiza cualquier acción que no siga la senda del deseo. La brisa guarda aromas de al.lota primaveral y el mundo se torna más mozo y sensual caprichoso.

Más Groucho y menos Karl

Me gustó la columna de Manu Gon, siempre fresco y rara avis con su alegría faunesca y un sentido común que desarma a cualquier hooligan de partido político. Cita unas palabras de la vice económica Nadia Calviño: «Nos pagan para solucionar problemas y no para crearlos».

Acorralados

Estamos preparados para salir del confinamiento? Ganas no faltan entre una población encerrada en casa por miedo a la peste y a las multas. Será como siempre un pulso entre seguridad y libertad, entre la responsabilidad individual para airearse con un paseo sin necesidad de besar al vecino o darse un baño sin multitudes. Y urgen los test.