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Este periódico ha venido informando puntualmente de los problemas de Cas Serres, sobre todo de la destitución, que teóricamente era un cambio de destino, de la jefa de sección. Decíamos que Cas Serres evidenciaba claramente problemas de gestión que el Consell d’Eivissa se negaba a reconocer. Apenas 48 horas después, la consellera de Benestar Social, Lydia Jurado, ha admitido públicamente que la jefa de sección fue destituida, que no apartada, por el retraso en el pago de las nóminas de los trabajadores, quienes han denunciado al gobierno insular ante Inspección de Trabajo por la situación que vive el centro.

Un espectáculo.
Lo que ha hecho Lydia Jurado es darle la razón a los trabajadores cuando se han quejado de mala gestión en Cas Serres. Los sindicatos no se han inventado nada. Por el contrario, Jurado ha confirmado que lo que ocurre en la residencia, es decir, que no se cubren las plazas laborales, que hay retrasos en los pagos, y que el servicio no se da en las mejores condiciones, es real. La jefa de sección ha sido destituida por mala gestión, según Jurado. Sin embargo, es sorprendente que la consellera social, la responsable de un desaguisado que hasta hace unos días negaba por activa y por pasiva, no haga el más mínimo amago de asumir sus responsabilidades políticas. Lo denunciaron y lo negó, y ahora responsabiliza de todo a la jefa de sección.

Podemos y los sindicatos.
Capítulo aparte merece el comentario del portavoz de Podemos, Gianandrea Di Terlizzi, quien en BNP dijo que la jefa de sección de Cas Serres había sido destituida por “hacer el papel de los sindicatos”. Esta frase parece más propia de un “empresario explotador” o del “PP de los recortes sociales”, utilizando el manual de estilo de Podemos, pero sorprende que un dirigente de Podemos acuse a un funcionario de hacer el papel de los sindicatos. Quizá lo que no se niegue a hacer el funcionario es callar los errores de los políticos.