Editorial

¿Por qué no aumenta el ritmo de vacunación en Baleares?

Ibiza |

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El Gobierno anunció el sábado que «garantiza los suministros de vacunas, así como de las prestaciones sanitarias necesarias por la pandemia» pese a la situación extraordinaria generada por el temporal Filomena, que colapsa gran parte de España después de dos días de intenso temporal. El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, aseguró que estaba asegurado el reparto de vacunas contra el coronavirus. Pero ayer la consellera de Salud, Patricia Gómez, admitió que el Govern permanece a la espera de «confirmación del ministro Salvador Illa» por el impacto de la borrasca sobre la llegada de las dosis necesarias para no interrumpir las campañas de vacunación en Baleares. Aún cuando desde el Govern se reitere que «se está cumpliendo el calendario», lo cierto es que el ritmo de suministro a la población es muy lento y no responde a las enormes expectativas que ha generado.

Medidas extremas.
Con la presión que sigue al alza en los hospitales de Baleares, 489 personas que han fallecido por la Covid (34 de ellas en las Pitiusas), cuando ya se ha superado la cifra de 40.000 contagios en el conjunto de las Islas e Ibiza ya ha alcanzado el ‘pico’ más alto hasta el momento de incidencia acumulada a 14 días, con 648,35 casos por cada 100.000 habitantes, el Govern anunció que este miércoles la mayor de las Pitiusas pasa también a fase 4 reforzada, como Mallorca, con la intención de frenar la expansión del virus. Son medidas extremas con el propósito de parar la veloz propagación de la infección.

Todo depende de las vacunas.
No se comprende que la consellera balear de Salud, Patricia Gómez, diga que no se vacuna los fines de semana porque es suficiente hacerlo durante los días laborales. Tampoco se entiende que califique de «innecesario» pedir ayuda al Ejército porque es el momento de movilizar todos los recursos: desde el Ejército a la sanidad privada, pasando por farmacéuticos, dentistas y otros profesionales sanitarios para acelerar la vacunación en Balears. La reactivación social y la recuperación económica depende ahora de las vacunas.