Una fiesta ilegal en Ibiza celebrada el pasado verano. | Archivo

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Ibiza tiene un serio problema con el intrusismo en todas sus vertientes. Las más visibles hasta el momento han sido los vendedores ambulantes en playas y los taxistas piratas, desde los más ‘comunes’ hasta quienes se mueven de manera ilegal con VTC de lujo. Con la llegada de la pandemia de coronavirus y el cierre del ocio nocturno por parte del Govern, las principales patronales turísticas y empresariales ya advirtieron de que quienes nos visitan, y también algunos residentes no nos engañemos, buscarían alternativas al ocio legal. Y así ha sido hasta tal punto de que en dos años de pandemia el ocio ilegal se ha profesionalizado, organizando fiestas en villas y casas de campo en las que se cobran entradas de 100 euros o más y se ofrecen espacios ‘vip’ con bebidas en habitaciones, además de molestar a vecinos y poner en peligro la salud pública, entre otras cuestiones.

Es en este punto cuando el Consell d’Eivissa dejó claro que esto es una actividad lucrativa totalmente ilegal que debe tratarse como tal y no ampararse en que como se desarrolla en viviendas, no se puede hacer nada porque es una propiedad privada. Por eso, piden al Govern que dé un paso al frente y cambie la ley de actividades para que se pueda actuar contra las fiestas ilegales en casas y villas de campo. En este punto, el consenso que hay en Ibiza se rompe con las «dudas jurídicas», sin especificar cuáles son exactamente, que tienen Vila y Sant Josep, los dos únicos ayuntamientos que se desmarcan. Es evidente que la labor del partido contrario que se tiene enfrente es desmarcarse y rebatir sus argumentos, pero en este caso no se entiende que los Consistorios liderados por los socialistas Rafa Ruiz y Ángel Luis Guerrero remen en contra de Ibiza, pues el intrusismo es una lacra a combatir entre todos, sin mirar siglas políticas. Queda por ver si Negueruela y el Govern atienden más las razones de Rafa Ruiz y Guerrero o bien escuchan la unanimidad de Ibiza. Hagan sus apuestas. Y el presidente Vicent Marí tiene toda la razón cuando dice que si el problema de las fiestas ilegales estuviera pasando en Mallorca, ya estaría solucionado. Pero esto es otro tema.