Una familia se hace una foto durante las vacaciones. | Pixabay

0

Hace unos días en el aeropuerto me encontraba con unos conocidos que regresaban de unos días de vacaciones en familia, al preguntar al padre qué tal les había ido el viaje, me contestaba - «Es complicado viajar con niños», pero al preguntarle a uno de sus hijos me respondió. - «Ha sido muy divertido». En estas dos respuestas están las esencias de los viajes con hijos.

Las familias que quieren ir más allá de un todo incluido o destinos puramente enfocados a la infancia, se pueden encontrar con algunas dificultades que se deben prever para intentar conseguir un viaje adaptado a todos los miembros de la familia.

En primer lugar, con niños se debe limitar la hiperactividad vacacional, en ocasiones más que descansar, durante las vacaciones aprovechamos para hacer muchas actividades: ir al museo, hacer excursiones, trayectos largos entre lugares, visitar ciudades, etc. Incluso enlazamos unas con otras. Esto puede conllevar a un gasto excesivo de energía en los menores que se refleja en el comportamiento.

Los nuevos entornos, cambiar de lugar durante el viaje provocará una necesidad de adaptación al nuevo ambiente por parte de los chicos. Afectando a la rutina y al descanso (reducción de horas de sueño) y, como consecuencia, más cansancio e irascibilidad durante el día. En viajes donde se pernocta en diferentes lugares pueden producir en los pequeños cierta incertidumbre que también podría afectar al comportamiento. La sobrecarga emocional al descubrir lugares y/o practicar actividades nuevas les provocará cambios emocionales que pueden afectarles al control.

Durante los viajes las horas de comida y cena suelen ser más flexibles, incluso muy alejadas del horario habitual. Es importante recordar que los menores tienen menos reservas y la necesidad de glucosa puede reflejarse en el comportamiento. Comer en horas no habituales para ellos también influye en su actitud hacia la comida.

Todos los miembros de la familia necesitamos adaptarnos a los cambios, pero los más pequeños en particular. Ser más flexibles, mantener actitudes relajadas, comprender que sus comportamientos pueden estar influenciados por factores relacionados con las circunstancias, nos ayudarán a disfrutar de los viajes familiares.

Si existe una experiencia propicia para divertirse, aprender y crecer en familia serán los viajes conjuntos. En ellos podremos interactuar entre todos y disfrutar de cada uno de nosotros. También es el período donde se producen las muchas de las experiencias que se transformaran en recuerdos inolvidables para el resto de nuestras vidas.

ivancastroconsulta@gmail.com