Imagen de una tormenta. | Imagen de WikimediaImages en Pixabay

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Ha vuelto a pasar. La mayoría de los vecinos del Pilar de la Mola viven en diseminado y en la mayoría de los casos no disponen de un poste telefónico cerca por lo que el servicio telefónico de voz y datos les llega por radio.

El pasado sábado hubo una tormentita a primera hora de la mañana y puf, de nuevo el único repetidor de la zona entró en coma dejando sin servicio a todos los usuarios de todas las compañías. Más allá de no poder ver Netflix, este tipo de averías muy frecuentes, tienen otras afecciones mucho más serias que tienen que ver con trabajo, negocios, seguridad y un largo etcétera.

El repetidor de marras es propiedad de Orange y da servicio al resto de las compañías. La caseta está cerrada con una brida de plástico, así que ya pueden imaginar como está lo que haya allí dentro. Es ridículo que el servicio se interrumpa cada mes o dos meses y en algunos casos hasta más de 5 días seguidos.

Las autoridades se llenan la boca de la apuesta por las nuevas tecnologías en un territorio aislado, lo que permite ser un destino ideal para el tele trabajo, claro, claro.

Una pequeña zanja en los caminos de la isla, permitiría llevar la fibra a todas las casas en diseminado y el Consell dispone de maquinaria y brigada para ello o en su defecto de presupuesto para una infraestructura de poca monta.

La institución también tiene herramientas para presionar a las empresas para que mejoren su servicio, pero para eso hay que trabajar.

En mayo hay elecciones y habrá que presentar programas electorales, por si alguien quiere tomar nota.

Por lo que respecta a la compañías telefónicas, nada que usted no sepa. Pero no olvidemos que también son las autoridades las que permiten todos estos despropósitos sin ninguna consecuencia. Debe ser por lo de las puertas giratorias, esas.