Un momento de la reunión mantenida este miércoles en Formentera.

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La Conselleria balear de Medio Ambiente no solicitó al Consell de Formentera información relativa a la legalidad urbanística y licencias de actividad de una serie de establecimientos hosteleros ubicados en el interior del Parque Natural de ses Salines por haber detectado indicios de ilegalidad, si no que se trata de una fórmula para identificar cuáles son las problemáticas que sufre y, de esta forma, tratar de encontrar soluciones.

Así lo ha asegurado este miércoles el conseller de Medio Ambiente, Miquel Mir, tras reunirse con la presidenta del Consell de Formentera, Ana Juan, para tratar diversos temas de importancia capital para la administración insular. Mir insistió en que lo que se está intentando «es disminuir la presión entrópica y ambiental» en el interior del parque natural, especialmente en la zona terrestre, especialmente en los meses de verano.

De cualquier forma, reconoció que el problema de este enclave no es la masificación en sí, sino que se trata de «algo más estructural, y la masificación es consecuencia de este problema estructural», insistió Mir.

Por su parte la presidenta del Consell de Formentera, Ana Juan, reclamó la instalación de nuevos campos de boyas ecológicas. Para Juan, estos campos de boyas regulados deberían instalarse en la zona del Parque Natural de ses Salines, «tal y como recoge el decreto Posidonia», y se sumarían a los dos ya existentes en la zona de s'Alga, en s'Espalmador, y el de caló de s'Oli.

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Aún así, la petición de Formentera va más allá y desde la institución insular reclamaron que estos fondeos ecológicos deberían implantarse de «manera progresiva en todo el litoral» de la isla.
Mir, por su parte, apoyó la propuesta y se comprometió a avanzar con el resto de administraciones competentes, resaltando que Formentera es «ya un referente en la protección de la posidonia».

Asimismo, Formentera planteó que los campos de boyas ecológicas cuenten con un servicio de gestión y recogida de residuos de las embarcaciones fondeadas para «evitar posibles vertidos», como el que ocurrió en la playa de Es Pujols en el mes de agosto.

Para la presidenta insular, estas medidas son «primordiales ante la presión que sufre nuestro litoral, que amenaza nuestro medio ambiente», matizó.

En cuanto a la estación Depuradora de Aguas Residuales de la menor de las Pitiusas, el conseller de Medio Ambiente quiso distinguir entre dos aspectos. Por una parte la depuración, «que depende de la calidad del agua que le entre, en este casa del sistema de alcantarillado de la isla», y por otra parte la balsa de riego y la calidad del agua que puedan utilizar los regantes.

En este sentido, aseguró que la depuradora «cumple con todos los parámetros que marcan las normativas europeas», por lo que consideró fundamental trabajar con la Conselleria balear de Agricultura, que es la responsable de la balsa de riego, para buscar soluciones a la calidad del agua.
Mir recordó a su vez que en estos momentos se está licitando la ampliación de la estación depuradora.

El apunte

Juan insiste en la vigilancia y asistencia al fondeo

Durante la reunión mantenida este miércoles entre el conseller balear de Medio Ambiente, Miquel Mir, y la presidenta de Formentera, Ana Juan, se abordaron otras cuestiones, como el servicio de vigilancia y asistencia al fondeo, que según la institución insular «este año no se ha cubierto al 100%». Por ello, solicitó que, para el inicio de la próxima temporada, se cubra íntegramente.

Asimismo, Juan insistió en que se ha de continuar con la lucha contra la procesionaria en Formentera.