Imagen de un botellón celebrado en Formentera durante la pandemia. | Archivo

La consellera de Presidencia y Función Pública de Baleares, Mercedes Garrido, ha defendido este jueves en Ibiza las multas de 60.000 euros que el Govern ha impuesto a los jóvenes participantes en un botellón de cientos de personas en una playa de Formentera durante la pandemia.

Segúna ha explicado Efe, Mercedes Garrido afirmó que las sanciones se impusieron en un momento de «máxima alerta roja sanitaria» con los hospitales y las UCI «llenos con enfermos de covid».

También recordó que las multas se pusieron a los participantes de «un botellón multitudinario con 200 personas» en un momento en el que «había restricciones de grupos, de salir a la calle, y en el que estábamos en máxima alerta sanitaria», reiteró.

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«Atrocidad»

El padre de una de las chicas sevillanas denunciadas se ha manifestado en el Diario de Sevilla y califica de «atrocidad» la sanción impuesta por el Govern, según Efe. «Yo entiendo que si lo vemos con los ojos del día de hoy, 20 de octubre de 2022, con la población con tres dosis de vacunación, puede parecer que la multa de 60.000 euros es muy elevada, pero tenemos que verlo con los ojos del verano pasado, cuando estábamos en una oleada, cuando teníamos los hospitales llenos y la población aún no estaba vacunada», añadió Garrido.

Según explicó, de acuerdo a la ley, el tipo de infracción cometido conlleva una multa de entre 60.000 y 600.000 euros «por lo tanto, se les impone el tipo menor de la sanción que se puede imponer. Menos no se puede, teniendo en cuenta que era una infracción muy grave», añadió Garrido.

Además, la consellera de Presidencia y Función Pública de Baleares explicó que las personas sancionadas pueden interponer alegaciones y recursos, y ha recordado que si pagan la multa de manera voluntaria tendrán una reducción de 50 %. «Pero las normas están para cumplirlas, para cumplirlas todos», sentenció la consellera, que ha destacado que «en aquel momento un botellón de 200 personas nos escandalizaba». Afirmó que Formentera «por desgracia no fue un caso aislado» y que botellones y fiestas ilegales «se dieron en todas las islas».