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La hacienda de Can Xomeu, en la venta de Cala Llonga, fue el lugar donde nació en 1864 el polifacético Josep Clapés. Un militar, escritor e historiador que se convirtió en una de las figuras más importantes de la Renaixença ibicenca de la segunda mitad del siglo XIX a pesar de que no pisó una escuela hasta que no tuvo doce años de edad.

Clapés aprendió a leer y escribir rápidamente y, con 14 años, ingresó en la academia militar de infantería. Según cuenta Felip Cirer, director de la Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera, se hizo soldado para salir de la isla y conocer mundo. Un objetivo que consiguió tras pasar por diferentes ciudades españolas y ser destinado a petición propia durante tres años a las Filipinas y Cuba, donde vivió de primera mano los procesos de independencia de las dos colonias españolas.

Hombre inquieto, con solo 23 años en 1887 publicó en el Almanaque Balear ‘A Eivissa’, un largo poema con un aire nostálgico en el que proclama su amor hacia la isla. Pero su principal interés desde joven giró alrededor de la historia, principalmente la de las Pitiüses. Tal era su afición que publicó un anuncio en el semanario El Ebusitano donde se ofrecía a comprar periódicos, libros o folletos publicados en Eivissa.

Animado por Isidor Macabich, archivero de la catedral y primo hermano de la que sería su mujer, Josepa Ferrer, Clapés siguió profundizando en la historia. En 1902 empezó a publicar Los Archivos de Ibiza, una revista de temática histórica que pagaba de su propio bolsillo y que se convierte en la primera publicación que trata la historia de las dos islas de manera científica, con la publicación de documentos originales sin limitarse a repetir lo que habían dicho anteriores historiadores sobre diferentes cuestiones.

La revista incluía sus artículos pero también los de otros autores ibicencos y, entre sus publicaciones, destaca el estudio sobre las obras hechas en la iglesia de Santa Eulària entre 1861 y 1772, un trabajo sobre la conquista cristiana de 1235, las ventas primitivas del quartó de Santa Eulària o la llegada a la isla del obispo Manuel Abad y Lasierra.

Este 2016 se cumplen cien años de su muerte, con tan solo 52 años, en es Castell, Menorca. Con motivo de este centenario, el Consell d’Eivissa ha organizado una serie de actividades que se celebrarán a lo largo del año para reconocer la figura de Clapés como uno de los precursores de los estudios históricos de Eivissa.

Calle del historiador Josep Clapès

Un militar influyente que impulsó la estatua a Vara de Rey

La carrera militar de Josep Clapès y su interés por la cultura, le convirtieron en una persona muy influyente en la sociedad ibicenca de la segunda mitad del siglo XIX.

Una de sus mayores contribuciones fue promover la figura del general Vara de Rey, muerto en combate durante la guerra de Cuba, uno de los destinos que tuvo Clapés como militar. Tras la muerte del general en 1898, saltó la noticia de que Vara de Rey había nacido en Eivissa, por lo que Clapés inició una campaña para colocar una placa conmemorativa en la casa del Castillo donde se produjo el natalicio del héroe del Caney.

Fue el paso previo a la construcción del monumento a Vara de Rey, cuya idea surgió en la comisión ejecutiva que se constituyó para homenajear al general y de la cual formó parte como vocal.

Perdidas las colonias de Cuba y Filipinas, Clapés aprovechó su influencia para pedir, a través de sus artículos, una mayor protección para las islas Pitiüses como prevención de un posible ataque de la armada norteamericana.