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La estatua del canónigo archivero Isidor Macabich luce ya su aspecto original después de que unos vándalos pintaran su rostro con pintura blanca y roja durante la madrugada del domingo al lunes.

Una restauradora se desplazó ayer hasta la plaza de sa Carrossa de Dalt Vila, donde se ubica la popular estatua sentada sobre un banco, y se encargó de realizar el trabajo de limpieza, para el que utilizó un producto que, según explicó, «elimina tintas y es menos agresivo que otros como el xileno».

En apenas un par de horas, la restauradora logró sacar la mancha que afeaba el rostro de la estatua y el monumento pudo recuperar su estado original. Sin embargo, no es la primera vez que la estatua de Isidor Macabich, una de las más fotografiadas de la isla, es objeto de un acto vandálico. El monumento dedicado al sacerdote, inaugurado en 1980, ya no luce desde hace años sus características gafas oscuras después de que las robaran y el Ayuntamiento tomara la decisión de no volverlas a reponer.

El concejal de Patrimoni de Vila, Pep Tur, lamentó este nuevo acto vandálico que se suma a los detectados en otros lugares que pertenecen a la zona Patrimoni de la Humanitat, como las murallas renacentistas, que han sufrido diferentes pintadas en los últimos tiempos que han tenido que ser eliminadas por una empresa especializada en este tipo de trabajos.

Otro de los monumentos de Dalt Vila que ha sufrido este tipo de actos ha sido la escultura del conquistador catalán Guillem de Montgrí, situada en el mirador del antiguo Ayuntamiento, en la plaza de Espanya. Unos gamberros rompieron hace más de un año la nariz de la estatua y la estatua todavía permanece dañada. Además, este verano unos vándalos rayaron con lápices de colores el monumento aunque, en ese caso, los trabajos de limpieza fueron fáciles y se pudieron realizar rápidamente.

El concejal de Patrimoni destacó que los actos vandálicos son un problema común de las quince ciudades Patrimonio de España, por lo que se ha iniciado una campaña para combatir estas acciones.