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La zona portuaria de Ibiza está literalmente cercada por las numerosas obras que se han puesto en marcha a lo largo del invierno y que ahora, en plena Semana Santa, están causando problemas circulatorios que se han agravado con la llegada de los primeros turistas.

La obra de mayor magnitud es la que se está llevando a cabo junto a la estación marítima de Formentera y que ha obligado a dejar un solo carril abierto al tráfico. La versión del ministerio de Medio Ambiente, responsable de esta obra, es que el grueso de la obra para construir el tanque de tormenta está previsto que se termine a finales de primavera, mientras que la instalación de los equipos y la electricidad se dejará para el último trimestre del año.

Desde el equipo de gobierno municipal, advirtieron hace meses de la posibilidad del retraso de estas obras y los comerciantes del puerto y la Marina pidieron que los trabajos invadan el mínimo espacio posible para que este muelle no se colapse con las colas de los pasajeros que van a subir a los barcos en dirección a Formentera y los peatones que pasean por la zona.

Paralelamente a estas obras, se está llevando a cabo la construcción de otros dos tanques de tormenta, uno en la calle Illa Negra, una perpendicular de la avenida Vuit d’Agost, y otro en la zona de Talamanca, junto a la entrada del puerto deportivo de Marina Botafoch. El gran tamaño de la obra descarta que puedan acabar antes de verano aunque las obras del tanque de tormenta en este último caso no comportan el corte de ninguna calle dado que los trabajos se realizan sobre el paseo peatonal.

Las que sí han cortado al tráfico durante varias semanas son las obras de mejora de la red de saneamiento del paseo Joan Carles I. Pese a que los obreros han ido trabajando por fases en diferentes puntos del paseo, en estos momentos todavía mantienen cerrado al tráfico la última parte de la calle, en plena Semana Santa.

A pocos metros de distancia, el Ayuntamiento de Eivissa comenzó hace unas semanas las obras para renovar el viejo puente de sa Llavanera, lo que obliga a los vehículos a desviarse por la calle Ceramista Joan Daifa para evitar que lo atraviesen. Las obras durarán cuatro meses, por lo que el Consistorio ha decidido realizarla en dos fases para no provocar colapsos de tráfico cuando comience la temporada turística.