La presentación de Wanawake tuvo lugar ayer en el centro cultural Cervantes de Sant Antoni.

El Área de Salud de Eivissa y Formentera no detectó este año ningún caso de mujer que haya sufrido de mutilación genital aunque sí que han atendido otros años. «Es poco frecuente que las veamos en la práctica habitual. No sé si es porque están excluidas o tienen el estigma social llegan poco a los servicios sanitarios y por ser inmigrantes se retraen más a la hora de consultar», dijo el jefe del Servicio de Ginecología del Área de Salud, Rodolfo Moreno. Recordó que hace un par de años tuvieron un caso en Ibiza. «Se hizo una intervención por vía vaginal. Tenía una infibulación. Muchos casos no llegan a los servicios sanitarios por vergüenza, temor o desconocimiento». La infibulación es un tipo de mutilación genital femenina que consiste en el estrechamiento de la apertura vaginal con la creación de un sello mediante el corte y recolocación de los labios menores y/o mayores, con escisión o sin del clítoris.

Las secuelas de una mujer que ha sufrido mutilación genital son muchas: pueden llegar a desencadenarle la muerte y son aisladas socialmente. «Son mujeres que paren en unas condiciones lamentables, con desgarros múltiples, con fístulas».

Protocolo

El Govern dispone de un protocolo de prevención y atención a mujeres sobre la mutilación genial femenina en Balears en el que aparece los tipos de ablación y las etnias donde es más frecuente. Alrededor de dos millones de mujeres ha sufrido ablación genital. En Balears existen cerca de 900 niñas y jóvenes menores de 19 años cuyas familias provienen de países en los que se practica la mutilación. En el caso de Ibiza y Formentera residen 330 hombres, 120 mujeres africanos de países y 28 niñas y jóvenes donde se practica la mutilación genital femenina, según los datos de 2015. Un año antes, la ONG Médicos del Mundo elaboró un diagnóstico de mutilación genital femenina donde se identifica a la población susceptible de sufrir mutilación o en riesgo de sufrirla. Un portavoz de la ONG, que dispone de una sede en Ibiza, asegura que no ha detectado ningún caso en Ibiza.
El pasado 6 de febrero se celebró el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital y, por este motivo, se presentó ayer en el centro cultural Cervantes de Sant Antoni la campaña Maua, flores para la igualdad de la ONG española Wanawake Mujer. Eva Marqués, embajadora y voluntaria en la isla de Wanawake, invitó a su fundadora, Mónica Batán, para que relatara todos los detalles de este llamativo proyecto. Los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer el proyecto, escuchar a su fundadora y de adquirir algunos de los productos de artesanía que elaboran los diferentes colectivos de mujeres beneficiarios de esta iniciativa.

Wanawake

Wanawake Mujer es una asociación sin ánimo de lucro que tiene como objetivo promover la igualdad de género y luchar contra todas las formas de violencia ejercida hacia las mujeres y las niñas. Su trabajo, tanto a nivel nacional como internacional, se centra en empoderar a las mujeres y a las niñas, a través de alternativas productivas y del acceso a la educación respectivamente. Un trabajo que contempla también la sensibilización e información de nuestra sociedad, dentro del marco de la educación en valores.

Wanawake involucra a la población en general y a todos los agentes sociales y entidades de cualquier área y sector (públicas, privadas y tercer sector) para aunar esfuerzos y sumar iniciativas hacia la igualdad real entre hombres y mujeres y hacia el fin de la violencia. Las MAUA son una novedosa forma de contribuir a esta causa. Maua significa flores en suahili. Son flores únicas, diversas, atrevidas y valientes, como las mujeres que las producen de forma cuidada y artesanal. Mujeres que luchan por sus derechos, por la igualdad y por erradicar estas tres formas tan extremas de violencia de género: la mutilación genital femenina, los matrimonios forzosos y la trata con fines de explotación.

Las Mauas son una alternativa productiva real para las mujeres que las elaboran, mujeres supervivientes tanto en Kenia, la mutilación genital femenina y matrimonio forzoso, como en España, en el caso de mujeres supervivientes de la trata con fines de explotación, beneficiarias del Proyecto Esperanza.