Un belén que es el orgullo del barrio de la Marina

El belenista José Luis Marcos ha vuelto a crear en el interior de la iglesia de Sant Elm una espectacular recreación de 25 metros cuadrados y casi cuarenta figuras.

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Un año más, el belén está instalado en una de las nave laterales de la iglesia de Sant Elm y destaca por su realismo.

Un año más, el belén está instalado en una de las nave laterales de la iglesia de Sant Elm y destaca por su realismo.

DANIEL ESPINOSA

Pocos barrios en España están tan asociados con un belén como el de la Marina de Ibiza. Su tradicional belén, instalado en el interior de la iglesia de Sant Elm, ha cumplido más de 50 años y aunque pasó unos años complicados cuando el Ayuntamiento de Rafa Ruiz se planteó no montarlo, a día de hoy se ha convertido en el orgullo de la zona.

Desde hace ocho años lo pone el belenista vallisoletano José Luis Marcos. Cuando se acerca la Navidad se mete en el interior del templo durante diez días para trabajar intensamente durante unas diez horas diarias. El resultado del esfuerzo merece la pena puesto que cada año se supera, recreando con gran realismo lo sucedido en Palestina hace más de dos milenios.

Según explicó Marcos ayer a Periódico de Ibiza y Formentera, este año la superficie es de unos 25 metros cuadrados en una de las naves laterales del templo. Allí hay unas 40 figuras, edificios como el castillo de Herodes, tierra, musgo o piedras para recrear tres partes distintas. La primera es el Misterio con el pesebre donde están María, José, el Niño, la mula y el buey, la segunda es la anunciación del ángel a los pastores y la tercera la llegada de los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar.

Una vez más, el realismo se apodera de la estancia. Marcos ha creado «un escenario de emociones, luces y colores pensado para niños y adultos». Lo ha hecho al modo castellano, «ya que en Palestina no había tanto verde», pero como «si se tratase de una película su idea es que el visitante se meta en el tema y pueda viajar hasta aquella época a través de las figuras».

La idea fue del párroco Don Luis

El origen de este belén se remonta a 1957, cuando Don Luis, un párroco recién llegado a Sant Elm desde Valencia, decidió implantar la tradición tras comprar unas figuras a Paula Ros, una señora que le ayudaba en los quehaceres de la casa.

Tras el éxito del primer año, en 1958 compró 35 muñequitas de unos 20 centímetros a las que dio movimiento y a las que los parroquianos vistieron con trajes hechos por ellos mismos, y después, en 1959 viajó a Valencia con el dinero aportado por bienhechoras de la parroquia para comprar 16 figuras que aún se mantienen y que son copias perfectas de las que hacía el maestro murciano Francisco Salzillo. De hecho, aún recordaba Don Luis hace unos años que «la cueva del Belén la costeó Juanita Serra; la Anunciación de los pastores compuesta por siete figuras, Pepita Llobet; los tres Reyes Magos, Olimpia Llobet; la imagen de la huida a Egipto, Catalina de Can Cantó, y así varias feligresas más el resto de figuras».

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