Entrevista | Ana Pallás Miralles, vocal de las Pitiusas del Colegio Oficial de Psicología de las Islas Baleares

Ana Pallás: «Hay que adaptarse a los cambios y no dejarse paralizar por el miedo»

Los psicólogos estudian la reactivación del servicio telefónico de asistencia psicológica por la crisis de la covid-19 ante el aluvión de consultas por situaciones de soledad, ansiedad, depresión y crisis de pareja

| Eivissa |

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Ana Pallás en las instalaciones del Periódico de Ibiza y Formentera.

Ana Pallás en las instalaciones del Periódico de Ibiza y Formentera.

Toni Planells

Vocal de Ibiza y Formentera del Colegio Oficial de Psicología de las Islas Baleares, coordinadora del grupo de psicólogos de emergencias del 112 y orientadora educativa en centros escolares de Santa Eulària y Sant Joan, Ana Pallás Miralles, de 37 años, representa a los cerca de 160 psicólogos colegiados en las Pitiusas, que están viviendo situaciones muy duras, asesorando en los momentos más críticos e intentando levantar la moral de muchas personas en medio de la pandemia, el miedo y la incertidumbre.

— ¿Hay alguien en este momento que no necesite asesoramiento psicológico?
—La pandemia nos está afectando psicológicamente porque estamos privados de libertad. El aislamiento social perjudica a la salud mental de todos porque somos seres sociales y necesitamos el contacto. Todos necesitamos asesoramiento psicológico en algún momento de nuestras vidas, y ahora la situación se ha agravado más que nunca. Vivimos en medio de una crisis social, laboral, de parejas…

— Entonces se habrán disparado las consultas.
—Sí. Como dato, le diré que hemos recibido unas 810 llamadas de Balears en los dos o tres meses que duró el confinamiento, prestando atención psicológica gratuita durante las 24 horas por teléfono y atendiendo innumerables casos de personas solas, crisis de ansiedad, conflictos de parejas… Si se agrava la pandemia, es muy posible que se vuelva a reactivar este servicio telefónico. Han sido unos días terribles, especialmente cuando tienes que asistir a alguien que acaba de perder a un familiar.

— En marzo ya vaticinó que el invierno sería muy duro para muchas personas a consecuencia de la crisis sanitaria y económica. ¿Mantiene lo dicho?
—Seis meses después, se puede confirmar que este invierno va a ser muy complicado. No quiero ser catastrofista, pero seguimos inmersos en la confusión y la incertidumbre, y en este momento más aún si cabe.

— Ahora se habla de que nos hará falta mucha resiliencia, fortaleza mental para superar circunstancias traumáticas.
—Siempre es una buena opción ser resiliente. Mejor que ser pesimista o negativo. No podemos negar un nuevo virus, que puede ser mortal. Ante esta situación, que es una amenaza que no es directamente observable, psicológicamente existe entre nosotros el mecanismo de defensa de la negación, que intenta liberarnos de la angustia. Por un lado están los que no ven el peligro en ningún lado y por el otro aquellas personas que se encuentra paralizadas por el miedo. Ambas actitudes son mecanismos de defensa en este proceso desconcertante y desconocido por todos. Lo que nos afecta psicológicamente es el miedo y la inexperiencia en estas circunstancias. Lo ideal es un punto intermedio.

— Qué le diría a los insensatos.
—La insensatez también es consecuencia del aluvión de información que recibimos y de las noticias contradictorias que nos llegan. Se puede entender que haya incredulidad. Todo esto es un proceso, y ojalá que recibamos la mejor información porque las fake news están generando miedo. Hay que informarse por los medios serios, a pesar de que la crisis se ha politizado mucho.

— ¿Los responsables políticos lo están haciendo bien?
—Tomar decisiones es muy complicado porque esta situación no tiene precedentes. Es muy difícil hacerlo bien, y mucho menos perfecto, sean del color que sean los políticos o las instituciones. En África, por ejemplo, me contaba un amigo de Ghana, ya están acostumbrados. Para ellos esto es una pandemia más, pero en Europa es la primera que estamos sufriendo en este siglo.

— ¿Un mensaje optimista?
—Debemos de entender que esto es una etapa y estamos en un proceso que no durará siempre, pero que hay que adaptarse a los cambios y no dejarse invadir por el miedo. Seguir disfrutando de la vida con nuevas circunstancias temporales.

Consejos para no caer en el desanimo

Niños.
«Hay que explicarles todo lo que va sucediendo. Hay que ser claros con el lenguaje que ellos puedan entender, que vayan reaprendiendo cómo será la nueva situación, anticiparles las normas de higiene, la distancia, que no les dé miedo tocar las cosas o enseñarlas, que quizá es mejor no darles un abrazo a los abuelos en este momento».

Adolescentes.
«Deben darse cuenta de que no pueden estar encerrados en casa todo el día. No es bueno. Hay que fomentar el ocio saludable. Es muy importante que hagan algún deporte y que no pierdan sus vínculos sociales, que los están creando en esta etapa de sus vidas. Los amigos son muy importantes, aunque el contacto sea por las redes. Mejor así a que no se relacionen. La falta de empatía, la irresponsabilidad y el egoísmo son características de esta etapa. No son tan conscientes del peligro porque son los que más lejos ven la muerte. Los adultos somos su ejemplo en cuanto las medidas de seguridad».

Jóvenes.
«Se están viendo muy afectados por los problemas laborales. Tenga en cuenta que cuatro de cada diez jóvenes se encuentran en paro o muy perjudicados por los recortes en el empleo. Hay que fomentar su autoestima y creatividad para promover la creación de nuevas oportunidades laborales, que estoy segura que aparecerán. Están en un período de la vida en el que son imprescindibles las relaciones sociales pero no hay que criminalizarlos”».

Profesores.
«Es muy importante que no se dejen invadir por el miedo, que recurran al asesoramiento del equipo docente y no se sientan solos ante tanta incertidumbre, sobre todo al afrontar este nuevo curso. Su papel es crucial. Debemos animarles y que tengan mucha paciencia con los alumnos y con los padres».

Sanitarios.
«Están en la primera línea. Su trabajo es muy estresante y se encuentran a diario con situaciones muy hostiles. Deben observarse a sí mismos y entender que es normal que tengan subidas y bajadas de ánimo. No son superhéroes».

Parejas.
«Mucha comunicación. Es esencial comunicarse abiertamente y escuchar, compartir los temores para entender a la otra persona, que, por ejemplo, se ha quedado sin trabajo. El confinamiento ha generado muchos conflictos familiares porque hemos estado en una situación límite. La sensibilidad y el humor están a flor de piel. También es muy importante buscar un tiempo para estar en un espacio a solas. Es bueno para los dos».

Parados.
Debemos de aceptar la nueva situación y que hay que pasar un duelo, una situación muy dura, y hay que respetar este momento. Con resiliencia y optimismo aparecerán nuevas oportunidades, nuevas formas de trabajo.

Mayores.
Que cuiden sus vínculos sociales y familiares, que no los pierdan, que no se sientan solos. Que mantengan todas las medidas de seguridad que necesiten y que intenten pensar que esto es temporal y que deben disfrutar de cada día.,

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