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El transporte público cayó en más del 68% en 2020

| Eivissa |

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Un usuario sube a un autobús.

Un usuario sube a un autobús.

DANIEL ESPINOSA

El transporte público ibicenco registró una caída de más del 68% en el número de pasajeros de autobús en este 2020. La pandemia provocada por la COVID-19 ha afectado a prácticamente todos los sectores y este no ha sido una excepción. Según los datos facilitados por el Consell d’Eivissa, a 15 de diciembre este año se contabilizaban 1.735.071 pasajeros por los 5.495.167 que había utilizado los autobuses de la isla a la misma fecha de 2019.

El conseller de Transportes del Consell, Javier Torres, señaló que está descenso de usuarios es lógico dentro de la situación que se vive. Torres explicó que hubo varios factores clave. Por un lado, el estado de alarma y las fuertes restricciones de movilidad. A esto hay que sumarle que muchos sectores de la economía se reactivaron más tarde. También el continuo mensaje de limitar los desplazamientos y la importancia de quedarse en casa. Y el miedo. «Los usuarios se sienten más seguros en su vehículo particular sin mezclarse con otras personas», reconoció el conseller.
Sobre esto último, Torres quiso mandar un mensaje tranquilizador, algo que también se ha hecho en los últimos meses desde el Consell con una campaña para decir que el transporte público es seguro. «En los autobuses hay medidas muy estrictas. Se usa siempre la mascarilla y los contagios llegan cuando se quita esta. Entendemos el miedo de la población, pero la evidencia científica demuestra que no es un miedo justificado», argumentó.
Otro aspecto que quiso destacar el conseller que influyó mucho en el descenso total de viajeros es el carácter propio de la isla donde hay una estacionalidad de la economía muy marcada, algo que también se refleja en el transporte público. «La mayor bajada de usuarios en los meses de temporada. En 2019, en agosto y julio, tuvimos picos de casi un millón de pasajeros, mientras que en los mismos meses de 2020, apenas se llegó al 10 % de esa cifra. Esto nos llevó a ajustar mucho los servicios porque no había demanda. Muchas líneas tardaron bastante en recuperarse», explicó.
Durante el verano se fusionaron líneas, otras no salieron por falta de demanda, pero según el conseller se consiguió que todas las zonas de la isla que tenían servicio lo siguiesen teniendo, eso sí algunas con menos servicios o frecuencias: «Esto era inevitable, pero conseguimos un mínimo aceptable».
Millones de pérdidas
El descenso de viajeros también se traduce en pérdidas económicas. Torres confesó que se tienen que hacer unos reequilibrios económicos que «rondarán los tres millones de euros», aunque todavía hay que esperar a que las empresas envíen la documentación.
Sobre lo que supone para las arcas públicas el transporte público, el de Ciudadanos explicó: «El coste viene de las líneas deficitarias y de los abonos gratuitos. Todo esto eran unos 3,1 millones de euros en 2019. A esto hay que añadirle el Cetis, que es cierto que en 2019 no funcionó todo el año. Este año el coste Cetis ha sido también inferior porque ha habido menos movimiento. La previsión es que en un año normal supondría un millón de euros. Entonces el Consell tendría que compensar unos 4 millones, pero este no ha sido un año normal».
Este año por ejemplo los autobuses nocturnos no se han activado, por lo tanto hay contratos programa que saldrán más baratos, pero en general saldrán más o menos por lo mismo. Lo que ocurre este año es que las líneas de riesgo y ventura que hacían las empresas por su propia cuenta porque daban beneficios, no los han dado. Por eso el Govern sacó el decreto del requilibrio, que nosotros fuimos los primeros en pedirlo porque en otras CCAA ya se estaba haciendo. Esto se aprobó a principios de diciembre y calculamos que podría costar unos 3 millones, pero hasta que las empresas no nos trasmitan los números, no lo podemos saber. El decreto mostraba dos tramos. El primero es desde el 13 de marzo al 31 de agosto. Tenían un mes para presentar la documentación. ALSA justificó un 1.200.000 euros de pérdidas. En el segundo tramo que va del 1 de septiembre al 31 de diciembre, que tendrán tres meses para presentar la documentación. Nosotros tenemos tres meses, pero intentaremos que sea todo bastante ágil”, añadió.
Desde el Consell también están esperando por la ayudas económicas del Govern para estos reequilibrios. Torres recuerda que la consellera aseguró que «pagarían lo que hiciese falta». Por si no fuera así, desde la institución ibicenca han aumentado un millón de euros el presupuesto de Transportes para 2021, superando los cinco millones. «Si con esto y con lo que nos llega del Govern no es suficiente, habrá que sacar el dinero de otro sitio o hacer una modificación presupuestaria porque hay que pagar esto», informó.
Planes de futuro
Torres aseguró que el transporte público es una de las prioridades de esta legislatura y desde el área que dirige se está trabajando con celeridad para modernizar el servicio. «El problema del transporte público es que las concesiones son muy antiguas y no se han podido renovar. Hemos conseguido aprobar el plan de transporte, estamos trabajando para tener el documento de líneas y los pliegos para hacer la licitación, que esperamos que llegue dentro de 2021», señaló.
«Los plazos que contemplamos es que dentro de 2021 se haga la licitación. Tenemos que aprobar el proyecto de líneas, pero si todo va bien creemos que en la segunda mitad del 2022 podríamos tener las nuevas concesiones», añadió antes de insistir en que es una «prioridad», «un proyecto de legislatura». «Cuanto antes tengamos este nuevo servicio de transporte, antes dejaremos de ver autobuses viejos y contaminantes, antes tendremos un mejor servicio con más líneas. Es un proyecto de legislatura», sentenció.
De hecho, según explicó, estas concesiones obsoletas limitan mucho sus movimientos: «No se puede crear una línea nueva porque las concesiones están prorrogadas. Solo se pueden hacer pequeños ajustes. Estamos bloqueados jurídicamente».
Por último quiso hacer balance de un año complicado: «Dentro de todo lo malo que ha pasado dentro del transporte público, estamos contentos con la gestión en un año muy difícil. Una gestión complicada en un escenario muy cambiante. Sabemos que se ha causado molestias a algunos usuarios, pero creo que lo hemos hecho relativamente bien viendo las circunstancias».
Además, aseguró que cumplieron los objetivos que se habían marcado: «No hemos dejado sin servicio a las zonas que ya lo tenían. Conseguimos que el servicio fuese más alto que la caída de pasajeros y recuperar antes de fin del año la mayor parte del servicio posible. Hemos recuperado casi el 100%. De hecho ahora hay más expediciones diarias que en diciembre de 2019». Dentro de esto último, aseguró que en diciembre de 2019 se hacían 2.876 expediciones diarias, mientras que este año son 3.076 los trayectos que se están haciendo al día. «La situación actual estamos a un 50% de usuarios de diciembre del año pasado. La inercia de una lenta recuperación del transporte publico», concluyó.

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Tito
Hace 10 meses

Cuando el servicio es nefasto, por mucho titular del director de movilidad, es normal que caiga el uso.
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Pepe LAGARTO DE PINAREJO
Hace 10 meses

La mayor parte de las líneas de Bus, en manos de dos grandes compañías nacionales, funcionan mal, con horarios ridículos o absurdos, precios desorbitados y una interconexion inexistente entre las propias líneas. La gente usa el vehículo particular por estos motivos, y es preferible hacerlo aunque luego te tengas que gastar 5 euros en parking o zona azul.
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ToniTT
Hace 10 meses

Lo que si és cert és que jo a Sant Miquel no em vaig quedar sense bus. Bona feina!
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