Una de las pancartas que cuelgan de los Apartamentos Don Pepe. | Daniel Espinosa

En la mañana de este lunes unas 300 personas se concentraron frente al edificio A de los apartamentos Don Pepe en Es Codolar, declarado en ruina por el Ayuntamiento de Sant Josep, pasadas las 72 horas de la notificación entregada a los vecinos antes del desalojo forzoso.

Algunas de las familias, aunque sin intención de dejar sus hogares, ya tenían todos sus enseres recogidos y el piso prácticamente vacío a primera hora de la mañana, como la de Gloria Saura, que ofrece un almuerzo sobre una mesa improvisada con una caja de cartón, o la de Óscar Rubio, que aguarda novedades con su familia entre cajas y bolsas llenas con sus vidas. Otras familias tienen tan claro que de allí no se van a mover, que sus casas se encuentran en perfecto estado de revista, como si no pasara nada.

Sí coinciden todos los pisos en colgar grandes sábanas con sus mensajes en la fachada del edificio. Basta leerlas para hacerse una idea clara de sus quejas y reivindicaciones: «Si somos tal ilegales, ¿por qué conceden hipoteca? ¿por qué pagamos impuestos? No renunciamos a nuestro hogar», «No estamos en ruina, nos buscan la ruina», «Solo pedimos licencia para reparar nuestras casas», «Utilizan nuestros impuestos para echarnos», «Derecho a techo».

«Nuestras casas no se encuentran en estado de ruina como el Ayuntamiento declara, pero nuestras vidas sí estarán arruinadas si consiguen desalojarnos sin más alternativas que una indemnización. Nuestros hogares y nuestras vidas valen mucho más que eso, como mínimo la voluntad y el esfuerzo por parte de nuestros políticos para encontrar una solución real y justa para las familias que vivimos en estos pisos. ¿Cuanta salud y cuántas noches sin dormir nos va a costar este despropósito?. No queremos limosnas de nuestro ayuntamiento, no es cuestión de darnos ayudas por un tema moral, exigimos una solución real, digna y a la altura de los impuestos que pagamos», esto es parte del manifiesto que una de las vecinas leyó ante los cientos de personas concentradas en apoyo.

Demanda

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Los vecinos, que piden poder rehabilitar el inmueble y advierten que no están todos notificados, han anunciado que se plantean demandar al Ayuntamiento de Sant Josep por responsabilidad patrimonial de la administración debido al mal funcionamiento de los servicios públicos. También han organizado una petición en change.org: “Dejadnos arreglar los Apartamentos Don Pepe, nuestro hogar” en la que solo durante el día de ayer ya consiguieron alrededor de 1.500 firmas.

El Ayuntamiento de Sant Josep les ofreció 1.976.000 euros para adquirir el inmueble y derribarlo. Ante esta solución los vecinos han lamentado que esa cuantía supone cerca de 20.000 euros por vivienda, cuando muchas de ellas soportan hipotecas de más de 80.000 euros, y que además algunas de ellas fueron adquiridas recientemente sin que el Ayuntamiento advirtiera que el edificio estaba en una zona protegida o que carecía de licencia, uno de los motivos por los que «el Consistorio ha mostrado nulo interés en solucionar el problema».

Informe técnico

Según los vecinos, el informe técnico encargado por el Ayuntamiento en el que se apoya para derribar el edificio presenta contradicciones respecto a los informes presentados por empresas especializadas que ellos mismos han encargado. Según estos informes, el hecho de que se declare en ruina no implica la demolición del bloque, pudiéndose reformar solucionando las deficiencias. En este sentido, los vecinos también se quejan de que llevan años pidiendo sin éxito una licencia para poder rehabilitar.

Uno de los vecinos, que ha vivido en el edificio toda su vida junto a sus padres y hermano, y que prefiere dar solo sus iniciales, J. R., sintetiza las razones de la indignación del vecindario: «Los vecinos lo hemos hecho todo bien, no tenemos que demostrar nada», mientras que en su misma escalera Rosario reconoce estar sufriendo consecuencias psicológicas y Cristina se muestra optimista: «Estoy tranquila por que creo en el Estado de Derecho y no pueden hacernos esto».