Momento en el que Raúl ya baila descalzo desafiando la temperatura del pavimento. | Daniel Espinosa

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Como cada 8 de septiembre el pueblo de Nuestra Señora de Jesús se vistió de gala para celebrar su día grande en honor a la Virgen de la Mare de Déu con misa, procesión, ball pagès, desfile de carros y concierto por la noche con Joan Barbé e Iván Doménech.

El de este miércoles no fue un día grande más. Se notaba en el ambiente y en la afluencia de público que tras un año muy duro como el 2020 marcado por el coronavirus había muchas ganas de festejar, saludar, vivir y sonreír aunque fuera manteniendo las pertinentes medidas de seguridad y siempre detrás de una mascarilla.

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«Estoy tremendamente contenta de cómo está saliendo todo, de ver la alegría de nuestros vecinos y de ver todo lleno hasta la bandera, porque es una demostración de que en Jesús se hace pueblo y de que poco a poco se está volviendo a recuperar una cierta normalidad», aseguró este miércoles exultante a Periódico de Ibiza y Formentera la concejala del pueblo Marilina Boned.

No la faltaba razón. La iglesia estaba como antaño, llena hasta la bandera, y solo la presencia de mascarillas recordaban a los presentes que estaban en 2021. En el interior del templo volvían a brillar vestidos con sus trajes tradicionales los miembros de la colla local del pueblo, Sa Colla de l’Horta, en las primeras filas estaban las autoridades, encabezadas por el presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, y la alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer, y en la parte superior del templo, las cantantes del Coro des Pla de Jesús, dirigidos en esta ocasión por Lourdes Roig, demostraban sus virtudes. Y todo bajo un intenso calor y las directrices del administrador diocesano de Ibiza, Vicent Ribas, encargado de oficiar la misa junto al párroco del pueblo, Pedro Miguel López.

Tras ello volvió la procesión, presidida por Vicent Marí y Carmen Ferrer, encargados de llevar el estandarte, y con la orgullosa Virgen de la Mare de Deu, repleta de flores, marchando en manos de cuatro balladores de Sa Coll de l’Horta. En esta ocasión fue algo más corta de lo normal, ya que debido al intenso calor la comitiva atajó por el pequeño pasillo que hay junto al cementerio de la localidad.

La valentía de Raúl

Tras regresar la imagen al templo llegó la demostración de ball pagès, uno de los momentos más esperados cada día grande.

En él, el protagonista involuntario fue Raúl un joven ballador de sa Colla de l’Horta que por mala suerte cayó al suelo en pleno baile al fallarle su espardenya. Sin embargo, lejos de venirse abajo y después de que se descartara una lesión grave como en otras ocasiones ha sucedido al elevar tanto las piernas, el joven se recompuso y dejó a todo el mundo con la boca abierta al decidir seguir bailando descalzo, desafiando al calor que desprendía el pavimento. Incluso, tuvo tiempo para invitar a un baile a la concejala del pueblo, Marilina Boned, quien aceptó encantada ante la admiración de los presentes.

Lo último de la jornada matutina fue el desfile de carros. Un momento también muy especial por la implicación de los participantes y para quien también Boned tuvo palabras de agradecimiento. «Al final han sido siete los que han hecho el esfuerzo de venir y para todos ellos mil gracias porque sle que hoy era un día complicado, laboral y con el mercadillo de Es Canar donde muchos ponen puestos, y aún así han venido sin cobrar nada por el mero hecho de volver a estar con la gente e intentar que las tradiciones no se pierdan».