Un momento del panel de pesca y restauración que tuvo lugar ayer por la tarde. | Irene Arango

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El III Foro Marino arrancó ayer en Ibiza centrándose en temas como la ciencia y la sociedad o la economía azul y la conservación marina y la prosperidad económica. Asimismo, la relación entre la pesca y la restauración protagonizó uno de los paneles más esperados.

Cómo garantizar un producto sostenible y legal fue el asunto que abordaron expertos como el secretario de la Cofradía de Pescadores de Ibiza, Xico Cardona; el consultor del proyecto Medfish en Marine Stewardship Council (MSC), Julio Agujetas, o el chef ejecutivo del Grupo Pacha, Pau Barba. El director de la Fundación Marilles, Aniol Esteban, ejerció además de moderador. Esteban recordó que el concepto de sostenibilidad debe ir acompañado del término «legalidad» y aseguró que se ha convertido en un «problema importante» en Baleares la comercialización de productos como el pescado. «Es injusto que el consumidor tenga esta losa de responsabilidad cuando va a comprar al supermercado o a la pescadería», reiteró Esteban. Asimismo, apostó por «cambiar las reglas del juego» para que aquello que se consume sea sostenible.

Agujetas, por su parte, explicó que su organización se creó en 1998 para lograr unos «océanos llenos de vida», utilizando para ello una ‘ecoetiqueta’ cuya utilidad es premiar a los comercios sostenibles. Para lograrlo, entidades acreditadas evalúan si una pesquería es o no sostenible o cómo afectan los impactos de la pesca en la sociedad. «Debajo hay todo un trabajo de años para las pesquerías que finalmente se certifican», destacó el consultor. También recordó que, aunque se logre el distintivo, «tampoco acaba ahí el esfuerzo».

Marca Peix Nostrum
A modo de ejemplo, Agujetas destacó la experiencia de una pesquería especializada en la captura de pulpo que logró la ‘ecoetiqueta’ y tuvo que cumplir una serie de condiciones durante cinco años. «Consiguió un premio, un aumento de los precios de entre el 15% y el 25% y, lo más importante, una estabilidad en esos precios, así como la apertura a nuevos mercados», añadió el representante de MSC.

Otro distintivo «más cercano», según recordó Esteban, es la marca Peix Nostrum. Xico Cardona de la Cofradía de Ibiza consideró que la restauración «debe ser uno de los aliados» de la entidad pesquera. Así, explicó que comenzaron siendo una marca comercial de pescado fresco y hoy en día se han convertido en una filosofía de futuro al tener relación con distintos sectores. Con el tiempo han logrado que el 100% de los pescadores de Ibiza comercialicen su producto bajo un mismo nombre, destacó Cardona.

Con Peix Nostrum también desde el principio se pretendió luchar de forma activa contra los furtivos, así como garantizar la calidad del producto. En la actualidad, hay ya 22 especies que se comercializan con la brida de Peix Nostrum que incluye además un código QR para consultar distintos parámetros identificativos.

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«Pescar mejor»
Desde la Cofradía recordaron además que, en relación a la sostenibilidad, han sido impulsores de varias reservas marinas, solicitadas por los propios pescadores. «No se trata de pescar más, sino de pescar mejor», añadió. Cardona repasó algunos objetivos de futuro como fomentar la pesca responsable, la creación de nuevas reservas de interés pesquero o la mejora del relevo generacional. Asimismo, aprovechó para solicitar la creación de un frente común para lograr todos estos propósitos que, al mismo tiempo, beneficiarán a toda la sociedad.

De nuevo, el representante de la Cofradía reiteró la importancia de luchar contra la pesca furtiva, una «lacra» que está provocando la desaparición de parte del sector pesquero. «Estamos en un momento crítico», lamentó Cardona, quien explicó que si se hacen las cosas mal, el sector puede llegar a desaparecer en unos años en Ibiza, mientras que si trabajan bien pueden llegar a crecer de manera sostenible.

«Más caro, pero más bueno»
El chef Pau Barba comenzó su intervención repasando situaciones y experiencias vividas durante su trayectoria. Por suerte, según dijo, los productos de bajo coste y dudoso origen están desapareciendo a nivel gastronómico. «Si la pesca no se hace bien y no se hace de manera controlada, nos quedaremos sin nada», reconoció. También explicó que en su grupo han reducido el consumo de atún en un 50%. Se trata de «pequeñas cositas que podemos ir haciendo los restaurantes», según explicó. Asimismo, defendió la figura de los inspectores para controlar en los locales la procedencia de determinados productos, además de la apuesta por el producto local.

«Hay que defender que el pescado de aquí es más caro, pero es más bueno. Hay que defender y proteger esta calidad», manifestó Barba, reconociendo que los restaurantes tienen un «papel muy importante» para preservar el sector.

Durante la mañana, el director de la Fundación Impulsa y catedrático de la UIB, Antoni Riera, expuso en su intervención la necesidad de reformular el liderazgo turístico de Baleares. Para ello, aseguró que la economía azul tiene que estar en el centro de la reactivación económica, convirtiéndose en una oportunidad para las islas. En este sentido, expuso que las actividades vinculadas a la economía azul generan un valor añadido bruto de 5.131,13 millones de euros anuales, a través de un tejido empresarial de 6.464 empresas que ocupan a 87.831 trabajadores.

Aunque estaba prevista también la intervención de la bióloga marina y activista medioambiental Sylvia Earle, problemas técnicos no permitieron a los asistentes al Foro disfrutar de la presencia telemática de esta activista, premio Princesa