Ana Juan.

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Ana Juan Torres (Formentera, 1971) es desde ayer la primera mujer socialista que preside el Consell Insular de Formentera, representando también la vuelta de un dirigente del PSOE al liderazgo de la institución insular desde que en 1993, hace 28 años, fuera alcalde Bartomeu Ferrer Marí, cuando todavía no existía el Consell, que se creó en 2007.

Curiosamente, el ya fallecido Bartomeu Ferrer es el padre de la predecesora de Ana Juan, Alejandra Ferrer, la ex presidenta.

El relevo se produce en virtud del acuerdo subscrito después de las elecciones de 2019 entre el PSOE y GxF, que contempla 28 meses de presidencia para los insularistas y 20 para los socialistas.

—Tomó usted las riendas de la institución ayer. ¿Ya se ve usted con el traje de presidenta?

—Sí, claro. He tenido 28 meses para prepararme; sabíamos que llegaría este momento y lo asumimos con mucha ilusión y compromiso con los ciudadanos.

—Como dice, han pasado 28 meses desde aquellas elecciones de 2019 en las que ustedes prácticamente doblaron el número de votos (1.057) y GxF perdió la mayoría absoluta. Fruto del pacto de gobierno que firmaron, usted llega ahora a la Presidencia, pero recordemos que en aquellos momentos las negociaciones fueron muy tensas y parecía que el acuerdo era imposible. En este momento, ¿qué balance hace usted de esta convivencia?

—El balance es positivo. Creo que en su momento fue bueno para Formentera que los dos partidos progresistas de la isla llegasen a un acuerdo y podemos decir que haber vivido una pandemia con gobiernos progresistas en Formentera, en Baleares y en el Estado ha sido bueno para Formentera.

—Hablemos de la gestión de la pandemia. Después de las elecciones, ustedes ni en el peor de sus sueños se hubiesen imaginado tener que lidiar con una situación de esta magnitud...

—Cuando firmamos el acuerdo de gobierno fue en base a nuestros programas electorales y al número de electores que nos otorgaron su confianza. Había proyectos muy importantes, como la regulación de s’Estany des Peix, control de fondeos, protección del territorio, entre los más prioritarios. Con respecto a estos propósitos, en algunos hemos trabajado más y en otros menos y algunos no los hemos podido ni empezar.

Cuando en marzo del año pasado llegó la pandemia, focalizamos toda nuestra atención en atender primero la emergencia sanitaria y, después, las emergencias económica y social que venían asociadas. Tuvimos que rehacer nuestras prioridades y pusimos por delante la atención a las personas y que todo el mundo tuviese acceso a los servicios necesarios.

Quiero recordar, porque es una cifra muy importante y que nos ha de hacer reflexionar muchísimo, que en abril y mayo de 2020, un 10% de nuestros vecinos y vecinas no tenían ni para comer y teníamos que darles vales de alimentación. Esto te hace pensar que quizá Formentera no es únicamente la maravilla que todos vemos y que también tiene una ‘cara B’, que la pandemia nos ha destapado.

—Hablemos de uno de los problemas endémicos de la isla y que era una de las estrellas de su programa electoral: la vivienda. Un problema que viene de más allá de la pandemia y que, seguramente, seguirá más allá de ésta. Ustedes planteaban la creación de una oficina de vivienda, ¿cómo está este asunto?

—El problema de la vivienda, como usted dice, está enquistado en nuestra sociedad y en todos los destinos turísticos donde el mercado de la vivienda está tensionado. Es un problema que no podemos asumir únicamente desde el Consell de Formentera; necesitamos la implicación del Govern balear y del gobierno del Estado. También es verdad, y me gusta hacer autocrítica, que no hemos avanzado lo que hubiésemos querido. En parte por la pandemia, pero no únicamente.

No tenemos en marcha la oficina de vivienda como tal, pero sí hemos puesto en marcha medidas para que la gente pueda acceder a un alquiler más fácilmente. Por ejemplo, en menos de un año hemos sacado dos líneas de ayudas al alquiler, cosa que no había pasado nunca en el Consell. Esto no soluciona el problema de acceso a la vivienda, somos plenamente conscientes, pero sí ha dado más facilidades a una serie de familias para hacerse cargo de sus rentas de alquiler con mayor facilidad. Por otra parte, hemos cedido también un terreno en Sant Ferran para construir una nueva promoción de vivienda pública y esperamos que las obras puedan empezar en 2022.

—¿Y cuáles son los siguientes pasos?

—Del último debate sobre el estado de Formentera salió una propuesta que está recogida en la Ley de Vivienda del Govern balear para implementar en Formentera un servicio de acompañamiento a la vivienda, que está recogido por ley y es obligatorio. Estamos trabajando en un primer borrador con el Ibavi para poder ponerlo en marcha lo antes posible y, en función de la demanda, ir ampliando la cartera de servicios.

—Otro hueso duro que le ha tocado roer a su partido es la gestión de s’Estany des Peix. Hace décadas que se habla de la necesidad de regular los usos del lago y han sido ustedes los que están dando pasos para esa regulación que, evidentemente, no va a contentar a todo el mundo...

—No olvidemos que se trata de un lugar que forma parte del Parque Natural de Ses Salines, que está degradado medioambientalmente como declaran los informes que se han hecho y ahora estamos en la recta final de la puesta en marcha de la esperada regulación. Debemos recuperarlo medioambientalmente y para los usos tradicionales que siempre ha tenido para la población de Formentera. Por una parte, estamos en el proceso de licitar el proyecto ejecutivo y, por otra parte, en la elaboración del reglamento que será el que decida cómo y cuáles son las embarcaciones que podrán fondear en s’Estany.

—Seguimos en el Parque Natural. Otro de los problemas que sufre es el tráfico marítimo exagerado de la zona. Éste es otro de sus asuntos prioritarios. ¿Qué piensa hacer?

—Durante la pandemia, lógicamente, se redujeron las frecuencias de los barcos de línea y eso se notó muchísimo, pero este año hemos vivido una situación insostenible. No pueden atravesar un Parque Natural 170 embarcaciones diarias solo de línea regular. Es imposible, es inasumible, medioambientalmente, económicamente y a nivel social. Y debemos añadir las embarcaciones de recreo: 70.000 barcos han navegado en ese paso de es Freus.

Creo que debemos hacer todo lo posible para, por una parte, regular las líneas regulares, por otra, las excursiones de un solo día y, por otra, las de recreo. Ya sabemos que no es fácil y necesitamos la colaboración de las administraciones central y autonómica, pero vamos a trabajar para regular las frecuencias y los horarios mínimos para asegurar la movilidad de nuestros ciudadanos todo el año.

—Con respecto a eso, el lunes vuelve la barca de las 22.30 que Trasmapi había retirado y ahora recupera a petición del Govern...

—Sí, pero debemos asegurarnos que esa barca esté garantizada y en eso el Govern debe trabajar. No podemos confiar solo en la buena voluntad de una empresa. Tenemos estudiantes que van a Ibiza de 15, 16 y 17 años y debemos garantizarles que puedan volver a dormir a Formentera.

—Presidenta, usted tenía una Vicepresidencia con muchas responsabilidades: Vivienda, Mayores, Comercio y Emprendedores y ahora asume la Presidencia del Consell. ¿Cambiará alguna de sus obligaciones?

—Pues asumo también Igualdad, ya que creemos que esta debe ser una área transversal que va asociada a Presidencia y con el cambio de presidenta cambia también de manos. Por lo que respecta al resto de áreas, de momento las conservo todas. Siempre he pensado que mis áreas de gestión son como un batiburrillo, pero realmente me he sentido muy cómoda porque todas ellas me apasionan. Por una parte Comercio, yo vengo del mundo empresarial, he trabajado en un comercio. Por otra, los mayores son mi pasión; disfruto muchísimo con ellos y hemos intentado dinamizar más todavía los centros de mayores para que se sientan acompañados. Es muy importante darle un impulso a la emprendiduría, acabamos de redactar el Plan Estratégico de Ocupación Local, que va asociado a la formación y ocupación y también a un centro de emprendedores. Debemos ayudar a todos aquellos que deciden poner en marcha iniciativas empresariales para ofrecerles seguridad en sus primeros pasos.

—Usted ha asumido la Presidencia, pero el gobierno queda prácticamente igual. Alejandra Ferrer seguirá al frente de una conselleria muy importante como es Turismo y el resto de consellerias seguirán en manos de las mismas personas.¿Qué puede cambiar en un gobierno si solo cambia la figura de la presidencia?

—Somos dos personas diferentes, en nuestra manera de ser y en la forma de enfrentarse a los retos. Cambia la cara visible, pero cambia también la manera de hacer las cosas. Yo soy una persona muy dialogante, a la que le gusta llegar al consenso y creo que esa es la manera de trabajar cuando somos dos partidos diferentes. Aunque tengamos objetivos en común, muchas veces tenemos maneras distintas de ver las cosas o de encarar los problemas que se nos presentan, pero con acuerdos y consenso se llega a conseguir lo que creemos que es mejor para la ciudadanía de Formentera.

—¿Usted se ha sentido cómoda durante estos 28 meses de convivencia con Gent Per Formentera?

—Me he sentido cómoda, ningún problema. Es verdad que no ha sido un camino de rosas, ni mucho menos. Desde el momento en el que somos 11 personas diferentes formando un equipo de gobierno es inevitable que surjan fricciones y así debe ser, de lo contrario, no seríamos dos partidos diferentes. Tener puntos de vista diferentes nos ha enriquecido a todos. El traspaso de Presidencia ha sido muy correcto, como no podía ser de otra manera, y la vicepresidenta Alejandra Ferrer y yo seguimos trabajando puerta con puerta por el bien de Formentera.

—Nos ha dicho que asume usted también Igualdad y hay un hecho que no queremos pasar por alto: es usted una mujer, que releva a otra mujer. Por primera vez dos mujeres al frente de la institución. Ésta es, sin duda, una buena noticia...

—Las mujeres estamos aquí. Hemos demostrado que somos capaces de liderar un equipo, de estar al frente de las instituciones y creo que es una muy buena noticia para Formentera y creo que, además, eso se ha notado en la calle.