Un momento del desfile en Sant Antoni.

15

Después de un año de parón por el coronavirus habrá muchos que nunca olvidarán el 17 de enero de 2022. Uno será, sin duda, el nuevo obispo de Ibiza, Vicent Ribas, quien vivió como tal su primer día grande del pueblo que le vio nacer, ante la atenta mirada de su madre y su hermana. En la misma iglesia donde según confesó emocionado a sus fieles y autoridades fue bautizado hace 53 años, recibió la primera comunión, la confirmación, acudió a catequesis e impartió su primera misa tras ser ordenado sacerdote.

Sobre Ribas había puestas muchas miradas tras el cambio que ha experimentado la iglesia en Ibiza desde que fuera ordenado obispo en octubre del 2021 en lugar de Vicente Juan Segura. Y no decepcionó lo más mínimo. Una vez más en su homilía se mostró cercano con los presentes, citando al papa Francisco para recordar el mensaje que les dio en el encuentro de hace apenas unos días en Roma. «Tenemos que ser hombres sencillos al corriente de lo que sucede en nuestra comunidad y estar pendientes de quienes tenemos a nuestro cargo, y para eso tenemos que recorrer las calles, que nos conozcan, interesarnos por nuestra gente y transmitir el mensaje de Jesús».

Además, el nuevo obispo hizo referencia al papel que antiguamente tenían las parroquias, «como punto de encuentro de la sociedad y centro de la vida cuando los ibicencos vivían en el campo» y llamó a los presentes a recuperar ese papel «como centro de luz, paz y esperanza».

Por último, destacó el ejemplo de Antonio Abad (Heracleópolis Magna, Egipto, 251- Monte Colzim, Tebaida, Egipto, 356), «como la de alguien que a los 20 años donó todas sus riquezas a los más necesitados para encontrar la felicidad en una vida sencilla y austera». Un ejemplo de que, según Ribas, «también se puede vivir sin tantos lujos, de manera más sencilla y ejemplar, cercana al mensaje de Jesús».

Menos en la procesión
Tras la misa, que se prolongó durante algo más de una hora, y que contó con la música de los miembros del coro parroquial dirigidos por el cura de Sant Antoni Francesc Torres Peters en ausencia de su directora, Carmen Ferrer, llegó la procesión. Debido a las restricciones impuestas por el coronavirus, las siete imágenes y el estandarte de la Hermandad Nuestra Señora del Rocío de Sant Antoni apenas fueron seguidas por un centenar de personas. La mayoría fueron autoridades como el presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, o el alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra, quienes no pararon de charlar durante la marcha, los miembros de la corporación municipal, el conseller balear de Movilidad y Vivienda, Josep Marí Ribas Agustinet o el alcalde de Sant Josep, Ángel Luis Guerrero, entre otras autoridades.

Junto a ellos y haciendo sonar sus castanyoles, flaütes y tambors desfilaron una veintena de sonadors y balladors y balladoras de varias edades de la colla de Sant Antoni Brisa de Portmany. Precisamente ellos, fueron los encargados de poner la nota folklórica con sus bailes en la puerta del Ayuntamiento, justo después de la bendición de animales.

Casi todos perros
Este volvió a ser uno de los momentos más esperados del día grande. Este año los grandes protagonistas fueron los perros hasta el punto de que encontrar algún animal exótico resultó tarea imposible para periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión allí presentes. Lo más, dos tortugas, Micro y Mini, que habían llevado las pequeñas Paula y Alba, elegantes caballos como Campanero que fue bendecido por Vicent Ribas mientras Isabel lo calmaba o una decena de carros de todo tipo donde había ejemplares de distintas razas y tamaños.

Por ello, encontrar un gato era casi como encontrar un tesoro, llamando especialmente la atención Pancho y Pascual, ambos de 14 años y propiedad de Mónica, habitual de la fiesta tras acudir de forma ininterrumpida durante los últimos ocho años. También Stormy, un simpático grato gris propiedad de Alba, quien con apenas un año y medio vivió ayer su primera presencia en Sant Antoni.

Entre los canes si que había para elegir. La primera de todas, en brazos del conocido diseñador Toni Riera, fue Sofía quien a sus 14 años ya es un habitual de la fiesta y que ayer lucía muy elegante con un precioso broche de art decó en homenaje al amigo de su dueño Paco Izquierdo. También brillaron Kiara con su dueña Allison; Nela de un año acompañado deMaría y Toni; Kobu conducido por Irene: Bali, el precioso perro de cuatro años del ex concejal deReinicia Raúl Díaz; Troc de dos años y medio propiedad de Irene; Moon de siete meses y Maia de un año y nueve meses que iban con Stela y Marc o los casi gemelos Asia e India, de tres y cinco años, respectivamente, bien abrigados en brazos de Alessandra. Finalmente, entre tanto flash, tanta cámara de vídeo o tanta entrevista de los periodistas, la última gran ovación se la llevó el piloto Toni Vingut. Aún convaleciente de su caída en el Rally Dakar, andando con muletas, desfiló el último junto a Paz Gómez y su perra Dena, que con 12 años, era la primera vez que recibía el agua bendita. era vez que recibía el agua bendita.