El calor derritió este sábado ambas islas al registrar el día más cálido del verano hasta la fecha. | Irene Arango

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Ibiza y Formentera no pueden tomarse un respiro de las altas temperaturas. El calor derritió este sábado ambas islas al registrar el día más cálido del verano hasta la fecha. Mientras que Ibiza alcanzó una máxima en torno a los 42 grados, Formentera llegó a la temperatura más alta registrada nunca en Balears: 44,5 grados.

Según la Aemet, el récord lo registraba Mallorca con 44,2 grados. En varios lugares de la Pitiusa mayor la ola de calor azotó con más intensidad. Es el caso de la zona del aeropuerto donde se registró otro récord histórico con 41 grados a las 14.30 horas. Por su parte, en Sant Joan llegaron a los 40,7 grados a las 13:00 horas y en Ibiza alcanzaron los 40,8 grados.

Esta situación llevó a la Agencia Estatal de Meteorología a activar la alerta roja por altas temperaturas tras haber activado antes el aviso naranja. En este sentido, el calor seguirá sin dar tregua y las altas temperaturas rondarán este domingo los 35 grados en las islas. Además, la AEMET ha publicado una alerta para este domingo de riesgo de incendio extremo o muy alto en Ibiza.

«Cuesta respirar. El aire es tan caliente que te ahoga», subrayó un vecino de Sant Jordi mientras hacía sus compras en pleno día. Por este motivo, las personas que este sábado se atrevieron a salir a la calle durante las horas más calurosas del día, lo hicieron directos a la piscina o a la playa. En este sentido, según la Aemet, este calor infernal registró un porcentaje de humedad cercano al 50%.

«Esta ola de calor parece no terminar nunca. Estamos ante un fenómeno permanente. Ni los baños en la playa refrescan», subrayó otro residente del pueblo a Periódico de Ibiza y Formentera. La entrada de esta masa de aire cálido disparó este sábado el termómetro hasta los 42 grados, concentrando la sensación de calor entre las 12:00 y las 18:00 horas, que es cuando permaneció activa la alerta roja.

Varias personas tratando de refrescarse junto a las fuentes del Parque de la Paz de Vila. Foto: Irene Arango.

Sin embargo, independientemente de lo que marque el termómetro, lo peor que se vivió este sábado en Ibiza fue la sensación térmica que llegó a alcanzar los 46 grados. Una sofocante ola de calor que dejó la mayoría de terrazas vacías en busca de recintos cerrado que contasen con aire acondicionado.