Operarios trabajando en la zona en la que se encontraron los restos, que fueron destruidos. | Daniel Espinosa

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Uno de los mayores temores entre los vecinos y comerciantes de la avenida de Isidor Macabich es que durante los trabajos de remodelación de la misma aparezcan restos arqueológicos que obliguen a paralizar las obras y, por lo tanto, retrasen su finalización. Y esto es lo que podría haber sucedido ayer jueves si los restos encontrados el día anterior hubieran tenido alguna relevancia patrimonial.

Los operarios que trabajan en la zanja abierta a la altura de la cafetería Harinus, casi en el cruce de Macabich con Bisbe Abad i Lasierra, se toparon el miércoles con una estructura que podría tener cierta relevancia. Los arqueólogos que trabajan en esta remodelación, sin embargo, constataron ya el jueves que se trataba de elementos sin importancia patrimonial o histórica por lo que, tras documentarlos, se procedió a su destrucción.

El concejal de Cultura, Pep Tur, informó a través de su cuenta de Twitter de que lo encontrado no era más que «una acequia de la finca de ses Canyes». «Un elemento moderno», añadió, «que ha sido documentado». Tur, además, dejó claro que «el seguimiento arqueológico» de esta controvertida reforma es «constante».

La reforma de esta emblemática vía comenzó el pasado mes de abril y hasta ahora no se han producido hallazgos arqueológicos, según reconocieron ayer fuentes del Ayuntamiento de Ibiza. Las mismas fuentes destacaron el trabajo del equipo de arqueólogos, formado por dos técnicos, que «están trabajando a pie de obra de manera permanente». «Se siguen los controles arqueológicos requeridos en todo el proceso», añadieron.

El Consistorio explicó que los restos encontrados el miércoles son de «una acequia de riego». Se trataría, afirmaron, de «un elemento moderno de la última fase de utilización del suelo rústico de la zona». Y tal y como hizo Pep Tur en redes sociales, indicaron que los arqueólogos los han «documentado» y que, tras su destrucción, «las obras continúan con normalidad».

Desde el Consell d’Eivissa, por otro lado, confirmaron que los restos pertenecen a «la última fase de una casa payesa que había antes». Por ello, se ha procedido a documentar el hallazgo y a mantener los trabajos de remodelación. «No tiene interés patrimonial», señalaron y añadieron que «era un elemento inconservable».

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El hallazgo fue desvelado por el grupo Cultura Pitiusa en Facebook el miércoles. Rápidamente, los participantes ofrecieron diversas explicaciones. Así, algunos apostaron porque se trataban de los restos de canales de riego porque «en el pasado» esta zona de la ciudad estaba ocupada por huertos. Otros indicaron que podrían tratarse de restos vinculados al conocido como S’hort d’en Xim, un yacimiento arqueológico cuyos primeros indicios fueron detectados en los 80 durante las obras de fundamentación de un edificio, según recoge la Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera. «En 2010 el yacimiento quedó encuadrado entre las calles de Canàries, Bisbe González Abarca y Vicent Serra i Orvay», se añade en la misma obra.

Acueducto romano de Ebusus

Otros participantes apuntaron que podrían tratarse de restos vinculados al acueducto romano descubierto en 2005 en la zona de Can Misses/ses Galamones. Este acueducto, conocido como el acueducto romano de Ebusus, fue construido por la familia Cornelia a finales del siglo I después de Cristo, según interpretaron entonces los técnicos, dirigidos por el arqueólogo del Consell, Joan Ramón. Sus restos fueron museizados, en un proyecto que se desarrolló a lo largo de dos años, siendo conseller del área Joan Marí Tur.

Por otro lado, los hallazgos arqueológicos en obras son bastante habituales y su gestión está regulada por la Ley de Patrimonio. Una norma que obliga a paralizar los trabajos si los equipos de arqueólogos consideran que los hallazgos pueden tener relevancia. Queda en manos del Consell la decisión final sobre si deben ser conservados o si, por el contrario, pueden ser destruidos. No obstante, todos ellos han de quedar documentados.

Operarios trabajando en la zona en la que se encontraron los restos, que fueron destruidos.    Foto: DANI ESPINOSA

Vista del museizado acueducto romano de Ebusus.

El apunte

La extraña disposición de las nuevas baldosas

Poco a poco comienzan a verse los detalles de la remodelación de la avenida de Isidor Macabich. Por ejemplo, la acera que discurre entre las calles Madrid e Ignasi Wallis ya tiene instaladas las nuevas baldosas, que ayer eran observadas por los peatones con cierta curiosidad. Y es que, sorprendentemente, algunas de ellas parecían mal colocadas. O estaban hundidas o sobresalían.

La avenida, sin embargo, sigue abierta en algunos de sus puntos clave. Los operarios trabajaban ayer en varios tramos en los que se estaba procediendo a la colocación de las nuevas canalizaciones. Mientras tanto, los comerciantes de la zona y los vecinos han seguido denunciando las molestias que les están generando estos trabajos. Buen ejemplo de ello es el propietario del restaurante Gran Vía, Manuel Izquierdo, quien explicó el miércoles en el programa BNP de Televisió d’Eivissa i Formentera (TEF) que este proyecto le ha hecho perder cerca de un 50% de su clientela habitual.