Imagen de un edificio en Ibiza. | Arguiñe Escandón

Según el índice inmobiliario de Fotocasa el precio medio del alquiler mensual por vivienda en Baleares se sitúa en 1.349 euros, posicionándose como la segunda comunidad autónoma más cara del país. En las islas el incremento del precio interanual en noviembre del 2023 se estableció en un 20,9 %, siendo la comunidad que más ha aumentado su valor.

Esta situación lleva a que los ciudadanos recurran al alquiler de habitaciones en casas compartidas, sin embargo, aunque cada vez sea más usual y se convierta en un estilo de vida no se manejan datos sobre esta modalidad. El popular portal inmobiliario Idealista oferta en la actualidad un total de 55 habitaciones en la isla de Ibiza, pero 23 de ellas solo están disponibles hasta el 30 de abril como máximo. Sin embargo, estos alquileres restantes oscilan entre los 500 y los 2.400 euros mensuales. A los precios más accesibles se les incrementa el gasto de suministros, que muchas veces suelen ser fijos y rondan los 75 euros. Por otro lado se trata de habitaciones individuales y que se encuentran en la periferia, alejados de la ciudad. También es recurrente, en los precios por debajo de los 700 €, que se trate de viviendas familiares, con unas condiciones a acatar muy fijadas.

Sara tiene 26 años y llegó a la isla por una oferta de vigilante de seguridad en la que le incluían vivienda. Su sorpresa llegó cuando se dio cuenta que debía compartir habitación con más personas y no le pagaban los pluses por traslado que le habían prometido: «Por muchas razones de incumplimiento de condiciones, en pleno verano cambié de trabajo y al intentar buscar habitación por todos los medios me fue imposible porque no me alcanzaba con mi sueldo. Tras compartir habitación con amigas y pasar por situaciones que no me hubiese imaginado encontré hace cuatro meses una habitación para mí en un piso compartido», explica.

En su caso, convive con una pareja que alquila la vivienda completa y la subarrienda al resto de inquilinos: «Yo pensaba que ya estaría tranquila y hace un mes me comunica que su hermana va a volver a la isla y necesita tener libre el cuarto en el que yo estoy para el mes de febrero, cuando habíamos acordado que me podría quedar todo el año. A pesar de cobrar 1.500 euros, tener un trabajo estable y estudios superiores se me está haciendo muy complicada la búsqueda. Muchas veces ni contestan a los anuncios, me han llegado a pedir hasta tres fianzas, no te permiten traer gente a casa o incluso te piden que no uses mucho las zonas comunes. Yo seguramente me acabe yendo de la isla, porque a pesar de tener un trabajo asegurado con lo que piden por los alquileres no me alcanza para vivir», señala Sara.


Alquiler de vivienda

Los alquileres por habitación en Ibiza llegan hasta los 2.400 euros mensuales
Los precios de la vivienda están desorbitados.

Marina nació hace 26 años en la Ibiza, ha conseguido un trabajo estable y cualificado con contrato indefinido. Sin embargo, no encuentra una vivienda para establecerse con su pareja: «Yo soy de la isla, mis padres llevan aquí más de 50 años y pese a haber preguntado a sus conocidos y amigos, mi pareja y yo hemos acabado recurriendo a un alquiler de temporada de invierno. De hecho, muchos de estos conocidos de mis padres han pasado a alquilar de manera temporal, solamente en verano. Incluso un familiar mío, que es donde estoy yo ahora, prefiere tener alquilada solamente su casa en verano, porque en cinco o seis meses le saca mucho más dinero que en todo el año».

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Otra situación un tanto más escandalosa es la de un joven de 33 años, que prefiere no quiere revelar su identidad y que en una semana será padre. El matrimonio, oriundo de la isla, lleva meses buscando una vivienda, ya sea para comprar o para alquilar con más de una habitación. Tras no encontrar nada y que su vivienda actual se les queda pequeña, su planteamiento es regresar a la casa de sus padres.
Volviendo al caso de Marina, a pesar de ser la vivienda de un familiar, en mayo ella y su pareja abandonarla para regresar a casa de sus progenitores. En su caso, además, el tener un trabajo fijo le ha jugado en su contra: «Apliqué a un piso que era de 11 meses y el propietario, como yo tenía trabajo fijo aquí en la isla, no me lo quiso alquilar porque buscaban a gente que fuera temporera, ya que tienen menos probabilidades de quedarse. Antes se valoraba tener nóminas y un contrato indefinido y ahora parece que juega en tu contra».

La Ley de Vivienda establece límites en 2024 para la subida del precio del alquiler en la revisión anual, cada vez que el contrato de alquiler cumpla un año el propietario tendrá derecho de actualizar el precio. Si bien antes esta actualización se hacía a través del IPC, en la gran mayoría de casos, desde el año pasado este incremento está regulado por un índice, que en el 2024 no podrá suponer más de un 3%.


El miedo de los propietarios

Esto lo explica muy bien Jorge, un agente inmobiliario de la isla desde hace diez años: «En los contratos anuales, por ley, como inquilino tienes derecho a renovar hasta cinco años, por esto los propietarios optan muchas veces a hacer contratos de 11 meses pensando que te podrán echar cuando quieran, pero esto no es correcto ni es real. Porque a partir de los seis meses todo el contrato que se firme, a no ser que se especifique muy bien que es un alquiler vacacional, el inquilino siempre podrá renovar su estancia y con el incremento establecido por ley».

Lo que sucede, según explica este agente inmobiliario, es que el propietario no está protegido por la ley y eso lleva a que prefieran alquilar de una forma más segura para ellos: «Al arrendatario no lo protege nada, es decir, en caso de que te ocupen el piso pueden tardar un montón de tiempo en sacar al inquilino y a lo mejor estás seis meses sin que te paguen. En el caso de los contratos de larga duración esto se puede alargar mucho más, por eso la gente tiene miedo y no quiere hacer contratos anuales. Pero en un 80 % de los casos es para poder tener el derecho como propietario de subir los alquileres al año siguiente».

Para él, que asegura todavía no poseer ninguna propiedad, no se trata de un problema del ciudadano sino del Estado, que no se hace cargo: «Que levanten 4.000 viviendas de VPO, como ya se hace en otras comunidades, y establezcan que sean para personas con tales características, que no se puedan comprar, vender ni especular con ellas, y en ese momento en el resto de viviendas automáticamente los precios se van a regularizar, pero no a base de limitar, prohibir o multar. Al final, el Estado debe intervenir y poner soluciones, no parches para aquellos que tal vez es su única entrada de dinero».

Según un estudio de Fundación Alquiler Seguro, Baleares es la segunda comunidad autónoma con una deuda más alta en impago de alquileres del país. Los inquilinos deben de media a los arrendadores 9.663 euros, esto es debido a que el precio de los alquileres ha crecido debido a la falta de inmuebles disponibles, dentro de un escenario inflacionista que ha reducido la capacidad de pago de los arrendatarios.