El aparcamiento disuasorio de Sa Joveria es una de las ubicaciones que quienes viven en caravanas suelen ocupar para tener un espacio en el que pernoctar de manera tranquila. | Toni Planells

El problema del acceso a la vivienda en Ibiza ha movido a muchos residentes a buscar alternativas habitacionales de todo tipo.

Entre ellas, el uso de caravanas cada vez va tomando más relevancia entre trabajadores y residentes de la isla incapaces de encontrar una vivienda a la que poder acceder con una nómina o una pensión. Una alternativa no exenta de problemas a la hora de encontrar una ubicación adecuada en la que estacionar sus viviendas de manera regular, así como a la hora de disfrutar de las comodidades habituales en una vivienda convencional.

El aparcamiento disuasorio de Sa Joveria es una de las ubicaciones que quienes viven en caravanas suelen ocupar para tener un espacio en el que pernoctar de manera tranquila.

Residentes

María es sevillana y, tal como explica ella misma «llevo más de 30 años viviendo y trabajando como camarera de pisos en Ibiza».

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A día de hoy, María vive en su caravana en Sa Joveria, donde también vive su hija, después de que «me echaran del piso en el que vivía con ella y con mi nieto, desde entonces nos rompieron la vida y la familia», tal como asegura argumentando que «no hay manera de encontrar un piso en condiciones, que se pueda pagar y donde acepten niños». Esta sevillana asegura que «hemos tenido que dejar a mi nieto con sus abuelos paternos, mi hija está enferma por culpa de la ansiedad y yo he llegado a plantearme el suicidio».

Los habitantes en caravanas de Sa Jovería aseguran que la conviviencia entre ellos es de «solidaridad entre vecinos», tal como asegura Gabriel, «entre gente humilde nos ayudamos todo lo que podemos».

«Antes había muchas más caravanas pero, desde que vino la policía hace un par de semanas, se han ido casi todas», asegura la sevillana que reconoce que también tiene «miedo de que nos acaben echando, ojalá alguien nos ofreciera un terreno».

Gabriel es electricista y vecino de María y de su hija, «llevo cerca de un año viviendo aquí con mi hijo de 23 años y hay muy buen ambiente entre los vecinos, más que en cualquier bloque de pisos», asegura.

Aunque Guillermo es panadero y lleva más de 20 años trabajando en Ibiza, explica que «estoy de baja, pasando sesiones de quimioterapia, y no puedo permitirme alquilar un piso con los precios que hay hoy en día».

John es colombiano y asegura que está esperando que le otorguen el asilo político. Vive en Sa Joveria junto a sus dos hermanas, Carolina y Luisa, que dará a luz en octubre y se muestra preocupada porque «no soy capaz de encontrar un piso en condiciones en el que vivir con mi bebé cuando nazca, me han llegado a pedir hasta 1.300 euros más la fianza por solo una habitación.