La profesora Fátima Díez Platas, momentos antes de su conferencia de ayer en Can Ventosa. | DANIEL ESPINOSA

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Ayer por la tarde Fátima Díez Platas, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Santiago de Compostela, ofreció una interesante conferencia en Can Ventosa sobre los vasos griegos incluida en el ciclo Gaudim dels Clàssics del XII Curs de Pensament i Cultura Clàssica que organiza la Obra Social La Caixa junto a la sección balear de la Sociedad Española de Estudios Clásicos.

Bajo el título Vasos significantes: una introducción a la iconografía de la cerámica griega antigua, Díez jugó con el término vasos comunicantes para explicar la importancia que han tenido estos elementos para conocer hoy en día situaciones de la vida cotidiana de Grecia en los siglos VI y V a.C. En este sentido, la profesora explicó que funcionan «como un libro, como un cómic o incluso como un meme actual del Facebook para dar a conocer lo que pasaba en ese momento en Grecia», ya que reflejaban todo tipo de escenas cotidianas de la vida de la mujer, de los banquetes, de los ritos funerarios o de los atletas. Además, «podían ser customizados al gusto del consumidor que las encargaba generalmente para un regalo», por lo que también se han encontrado escenas de enamorados, firmas anónimas y «prácticamente todo lo que nos imaginemos».

Incluso, Díez aseguró que estos vasos tienen gran importancia para conocer otros aspectos «como los avances en materia de escultura o arquitectura de los griegos y de los que solo tenemos constancia gracias a las réplicas romanas que han podido llegar hasta nuestros días».

«Tuvieron gran fama»

Estos vasos adquirieron gran fama por buena parte del mundo entonces conocido. Su difusión fue enorme y se han encontrado ejemplos en Ampurias, una ciudad situada en el noreste de la Península, en la comarca del Alto Ampurdán de Girona, y en el Levante, «donde los griegos instalaron pequeñas colonias comerciales». Algo que se debió a que los vasos griegos «eran un bien muy comercializado», sobre todo entre los etruscos, considerados «grandes coleccionistas y amantes de la riqueza y el lujo». Así, durante el siglo VI a.C. miles de ellos llegaron al norte de Italia e, incluso, los mejores alfareros y pintores se trasladaron allí recibiendo una importante suma por sus servicios. «Yo siempre bromeó diciendo que estos vasos fueron el precedente de la Coca Cola a la hora de transmitir por todo el mundo un estilo de vida, el griego», confirmó como una sonrisa Fátima Díez.

Gracias a todo esto se generó una gran industria en torno a los vasos griegos que también ha permitido que actualmente sepamos los nombres de algunos alfareros y pintores que participaban en su creación «y que son las firmas de obras más antiguas que se conservan».

Además, según Díez en la antigua Grecia estos productos tenían distintos precios. Por un lado, estaban los más caros, «que eran los que se encargaban a artistas de prestigio para hacer un regalo importante», y por otro «los que se podían adquirir a menos precio en cualquier mercado, que se fabricaban casi en serie y a modo de las imitaciones actuales del top manta, y que lógicamente eran de mucha menor calidad».