3

Encontrar una tienda de ropa abierta en el barrio de la Marina de Vila a partir del 1 de noviembre se puede convertir este año en misión imposible tras una temporada turística con un descenso de ventas de hasta el 50 por ciento en algunos negocios.

Los malos números cosechados durante el verano, especialmente a partir del mes de agosto, han acabado de decidir a Lluís Cardona, propietario de la joyería Cardona, junto al Mercat Vell, a cerrar a finales del mes de octubre. «Otros años he abierto en invierno pero abrir este sería perder el tiempo», comenta. Cardona define esta temporada que acaba como «un verano raro» que ha compensado a pocos negocios, sobre todo teniendo en cuenta los elevados precios de los alquileres de los locales en la zona a los que se suman los gastos fijos en personal.

Este joyero ibicenco considera que los problemas para acceder al barrio son los responsables de este pésimo verano: «El minibús gratuito va y vuelve vacío porque los turistas no lo cogen. Y los que tienen dinero no vienen si no pueden entrar en coche», argumenta.

Noticias relacionadas

En el otro extremo está Albert, propietario de una tienda de ropa quien, sin embargo, no hace un balance negativo de la temporada. «No he llegado a los números que pensaba pero no me he ido mucho», asegura. En su opinión, la razón del descenso de ventas no es que el poder adquisitivo de los turistas haya bajado sino que se ha encarecido el precio de los productos. «Los ricos son ricos pero no gilipollas», comentaba con sorna.

El dueño de esta tienda de ropa, que abrió por primera vez esta temporada, cree que la clave es «innovar», vender productos diferentes y de calidad. «La gente que quiere comprar mala calidad se va a las franquicias. El problema es que aquí se vende baja calidad a precios altos», señala.

Sea cual sea la causa de la caída de ventas en determinados negocios, lo cierto es que muchos locales han colgado en sus fachadas el cartel de ‘se traspasa’ y casi todos ofrecen descuentos importantes para salvar la temporada. Denise, dependienta de una tienda de ropa, asegura que este año han vendido la mitad que el año pasado. Por este motivo, su jefe ha decidido traspasar el negocio y este invierno no abrirá. «Si en agosto no había clientes imáginate los que puede haber en noviembre», concluye.