Desterrado de la localidad de Santa Eulària durante ocho años. Esta es parte de la condena que aceptó cumplir ayer un vecino de Sant Carles que fue juzgado por la Audiencia Provincial después de que en verano de 2009 se descubrieran indicios de que pudiera estar abusando sexualmente de una niña perteneciente a una familia de este lugar con la que el acusado tenía trato de amistad. J.R.M., que tampoco podrá estar a menos de 200 metros de la familia perjudicada, deberá asimismo hacer frente a una pena de tres años de prisión y al pago de una indemnización próxima a los 25.000 euros.

El tribunal zanjó así, con una sentencia de conformidad, la investigación judicial que se abrió cuando la pequeña, una niña ahora de 12 años, terminó desvelándole a su madre que estaba siendo objeto de tocamientos por para de dicho individuo, confesión que realizó una semana después de uno de estos episodios y cuando la menor temía que J.R.M. pudiera a a ser invitado a comer el mismo día que lo relató todo.

Los informes periciales durante la instrucción de la causa terminaron por concluir con que la afectada estaba sufriendo continuas pesadillas ante el temor de que el acusado volviera a su domicilio. En el escrito fiscal, además, se recogió que la pequeña había desarrollado miedo a los hombres adultos y que toda esta situación había afectado seriamente tanto a su rendimiento académico como alterado su crecimiento psicoevolutivo.

J.R.M. se jugaba en principio ocho años de prisión. El fiscal, sin embargo, modificó su calificación y lo acusó de un delito continuado de abusos sexuales en vez del de agresión sexual que pesaba sobre él.

Tocamientos

La investigación determinó que el sospechoso había estado durante años aprovechándose de encuentros familiares como cumpleaños, fiestas y comidas para estar a solas con la menor, hechos que ocurrieron no sólo en la habitación de la niña sino también en un barco con ocasión de una excursión a Formentera. Según ello, pese a la resistencia de la pequeña, el agresor la manoseaba por debajo de su ropa interior y la besaba al tiempo que se reía cuando la chica quería irse.