El bebé se precipitó de este balcón, en el apartamento 516 del edificio Residencia de Siesta. | Marco Torres

El juzgado se encuentra a la espera de la recuperación de la madre del bebé de dos meses fallecido la semana pasada en la urbanización Siesta para poder tomarle declaración. La mujer, una residente rumana, permanecía ayer ingresada en el área de Psiquiatría de Can Misses, figura en las actuaciones de la Guardia Civil como sospechosa de un delito de homicidio.

Las investigaciones judiciales que se van a llevar a cabo tratarán ahora de aclarar si la madre pudo cometer una negligencia cuando el bebé se precipitó por un balcón desde un quinto piso o si pudo haber alguna circunstancia anómala en lo que, en sus inicios, se ha considerado un accidente.

Indicios

Los agentes de Policía Judicial que se han encargado de aclarar lo ocurrido en el apartamento 516 del número 20 de la calle Margaritas entregaron su atestado en el juzgado de Instrucción número 4 de Eivissa, que estaba de guardia la semana pasada, considerando que hay, de por sí, indicios para investigar judicialmente si pudo haber un delito de homicidio en el que la madre podría terminar imputada. Todo ello si así lo acuerda el juez.

La vecina de Siesta afectada por la muerte de su hijo menor nunca ha figurado en la causa como detenida. Ingresó en la planta de Psiquiatría al poco de ocurrir el suceso y en sus primeras afirmaciones aseguró que el bebé se le había resbalado de los brazos cuando salió al balcón. Lo normal en estos casos es que la madre comparezca en el juzgado una vez concluya su convalecencia hospitalaria. En caso de demorarse su recuperación, sin embargo, una comisión judicial podría, en su defecto, trasladarse a las dependencias sanitarias para proceder a su interrogatorio, siempre y cuando los médicos también consideren posible que dicha persona pueda declarar pese a está aún hospitalizada.

El otro hijo de la mujer, de un año y ocho meses, se encuentra con su padre alojado en la casa de un familiar.

El siniestro ocurrió sobre las cinco de la tarde del pasado viernes cuando el bebé se precipitó desde unos 20 metros de altura sobre un tejado metálico. Un trabajador escuchó el impacto y recogió al pequeño. Su padre lo llevó rapidamente al centro de salud de Santa Eulària pero ya no se pudo hacer nada por salvarle la vida.