Una vecina de L'Hospitalet de Llobregat se enteró de la muerte de su marido en un accidente de moto en la Ronda Litoral de Barcelona por una noticia del teletexto unas 10 horas después, según ha revelado este martes en rueda de prensa.

La afectada, Ana Dorado, que tiene dos hijas de nueve y diez años, ha relatado que la comunicación oficial del fallecimiento de su marido no llegó hasta 20 horas después del accidente, que ocurrió la madrugada del 10 de marzo.

Al mediodía de ese día ella leyó una noticia en el teletexto de un motorista de 48 años muerto en la Ronda --los datos coincidían-- y llamó al teléfono de emergencias 112 para pedir información, aunque el operador solamente le dijo que anotaba la desaparición.

Sin embargo, en esa información, que también apareció publicada en varios medios de comunicación en Internet, se aseguraba que la familia había recibido asistencia psicológica, algo que ella no había recibido.

Según ha relatado, sobre las 14 horas recibió la llamada de la Policía Local de L'Hospitalet, que le pasó con la Guardia Urbana de Barcelona, quien la citó para las 22 horas en la comisaría de la Zona Franca, aunque sin notificarle la muerte.

No obstante, al preguntar si su marido había muerto se lo confirmaron y le acabaron diciendo que el cadáver estaba en el Anatómico Forense, adonde acudió y finalmente logró verle y confirmar la muerte.

El hombre murió a las 2.45 horas al salirse de la vía con la moto y chocar contra un muro, en el kilómetro 10,5 de la Ronda Litoral, y el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) certificó su muerte a las 3.15 horas y le pudieron identificar por la documentación que llevaba encima.

En el atestado de la Urbana de Barcelona, de las 4 de la madrugada, constaba que se tenía que enviar a una patrulla en L'Hospitalet para informar a la familia, aunque esa comunicación nunca llegó.

ESPERA «INHUMANA»
El presidente de la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes (Dia), Francisco Canes, ha calificado la espera de la mujer para conocer el paradero de su marido de «brutal e inhumana» porque alguien debería haberse trasladado a su casa para informarles.

Cuando acudió a las 22 horas del día siguiente a comisaría lo único que le dijeron es «disculpe las molestias», ha lamentado Ana Dorado.

«Alguien tiene que responsabilizarse, nadie ha dado la cara», ha reclamado Canes, que quiere la garantía de que un error así no vuelva a suceder y no descarta que puedan emprender acciones legales.