0

Josep Lluís Joan, técnico del Consell d’Eivissa, fue ayer el encargado de explicar la importancia del vino en una sociedad mediterránea como la pitiusa. Lo hizo en la inauguración de ‘Vi i art’, un ciclo organizado por el Institut de Estudis Eivissencs (IEE) y que se alargará hasta el viernes en la sala Ebusus con diversas actividades entre las cuales una subasta de más de 100 obras de arte.

Ayer Joan dio a entender el vino no solo como una bebida muy apreciada sino como un sistema de cultivo, una moneda de cambio, una cultura y un elixir de los aristócratas que lo intercambiaban por esclavos en la época romana. «El mensaje que quiero transmitir es toda la historia que tiene el vino en Eivissa, porque es pura esencia mediterránea, es un producto que ha transmitido un sistema de cultivo y no solo eso. El primer vino se hizo en el Cáucaso y fueron los fenicios quienes lo expandieron hasta a los griegos. Era un producto de tanto prestigio que les servia moneda de cambio como el oro», aseguró Joan, «era la bebida de las elites aristocráticas y lo adquirían los nobles que lo intercambiaban por esclavos».

Así destacó en su conferencia, Vi nou. El vi d’Eivissa al segle XXI. Del vi pagès al Vi de la Terra, la importancia de este caldo que tanto ha marcado la tradición ibicenca. «El vino siempre ha idoligado a un acto social, una hecho que aún continua, en Eivissa cuando hay un acto siempre se bebe vino payés», del cual dice que es un vino especiado y que forma «un patrimonio metido en nuestra memoria y en nuestra tradición», añadió el técnico del Consell.

«El vino de hoy en día de comercialización, tenemos cinco bodegas en Eivissa, pero para mí todo el terreno útil de la isla debería ser cultivado con cepas», opinó Joan que dice que estas bodegas poco a poco se han ido cambiando al modelo de «vino de burdeos». Se están recuperando las variedades tradicionales y se están volviendo a lo tradicional, a las variedades tradicionales.

«El vino es imprescindible en la dieta mediterránea, deberíamos tomar un par de vasos largos de vino porque reduce la mortalidad entre casi un 30 o un 40%, va bien para el sistema cardiovascular y es un elemento imprescindible en nuestra cultura mediterránea», concluyó.