Una procesión rápida, perfecta y sin polémicas

| Eivissa |

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Imagen de Nuestra Señora de la Esperanza en la procesión de ayer, Viernes Santo. Foto: DANIEL ESPINOSA

Imagen de Nuestra Señora de la Esperanza en la procesión de ayer, Viernes Santo. Foto: DANIEL ESPINOSA

Después de tantas polémicas previas con el tema de la no participación de la Banda Municipal de Música en la procesión y el amago de cambio de orden en la salida de las cofradías, la procesión del Viernes Santo de ayer en Eivissa volvió a resultar un rotundo éxito de organización y de público en las calles.

Además, y con respecto a otras ediciones, la marcha se desarrolló de forma muy rápida, lo que agradó a las cientos de personas que aprovechaban cualquier rincón para seguir el discurrir de las siete cofradías y las nueve imágenes e inmortalizarlas con sus respectivos teléfonos móviles. Tal es así, que la primera de ellas, la de Nuestro Padre Jesús Cautivo, correspondiente a la última cofradía que se creó en Eivissa, salió a las 20.05 horas con una puntualidad casi británica desde la puerta de la Catedral bajo las tonadas del himno de España, y la última, la del Cristo Yacente, en torno a las 21.15 horas. Incluso, el encuentro que todos los años se produce delante del edificio del ayuntamiento de Eivissa, en Can Botino, entre las imágenes del Santísimo Cristo del Cementerio correspondiente a la iglesia de Santo Domingo y las primeras imágenes, también se adelantó, llevándose a cabo en torno a las 21.15 horas.

La salida de la Catedral

El caso es que la salida de las distintas imágenes se produjo con una sorprendente celeridad. Uno tras otros, los distintos cofrades encargados de llevarlas demostraron su tremenda habilidad para que ninguna rozara con el arco de la puerta de la Catedral, haciendo las delicias de los cientos de fieles y curiosos que aplaudían a rabiar después de que esto se produjera.

Así, tras el Cautivo que desfiló con su manto morado, a los diez minutos apareció Nuestro Padre Jesús del Gran Poder con su túnica también morada. Un año más, los 24 encargados de portar su enorme imagen, que tiene que ser desmontada para salir de su iglesia, la del Roser, mostraron su habilidad y a pesar de que uno de los listones estuvo a punto de rozar la puerta, consiguieron salir indemnes de la prueba. Después, desfilaron por las angostas calles de Dalt Vila, algo más rápido de lo normal gracias en parte al nuevo sistema de almohadillas neumáticas incorporado para sus costaleros, y demostrando que siguen siendo una de las cofradías con más devotos de Eivissa.

La tercera en discordia, con permiso de la Hermandad de los Caballeros Legionarios, que desfilaron a paso militar por todas las calles, fueron los representantes de la Cofradía del Santo Cristo de la Agonía, con sus dos imágenes, el Santo Cristo de la Agonía y Nuestra Señora de la Esperanza, esta última vestida con un precioso manto verde y sobre un trono de flores blancas portadas por 18 mujeres con la cara descubierta junto a su pléyade de camareras vestidas todas de riguroso luto.

Casi inmediatamente después, y en torno a las 20,50 horas aparecía la Virgen de la Piedad bajo las tonadas de la popular Saeta que inmortalizó Joan Manuel Serrat. La impresionante talla portada por 16 cofrades, discurrió esplendorosa después de que fuera restaurada recientemente y después de que este año la iluminación original se sustituyera por luces LED bajo los acordes de su banda de música, que a diferencia del resto, llevaba a sus músicos con su túnica blanca abotonada en rojo, con cinto y capa del mismo color.

La sexta en discordia fue la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores. Apareció antes de que dieran las 21,00 horas en el reloj del templo y lo hizo con sus miembros vestidos de blanco y azul claro precediendo a una imagen que salió a hombros portada por 12 cofrades en el más absoluto silencio. Finalmente, la cofradía del Santo Cristo Yacente, residente en la Catedral y también una de las más numerosas en cuanto a seguidores, hizo lo propio pero en este caso entre las tonadas de una marcha fúnebre que dio paso al Himno de España.

Rápido al Portal de Ses Taules

Mientras todo esto sucedía en una Plaza de la Catedral que poco a poco se había ido quedando vacía, la procesión del Viernes Santo seguía calles abajo con la misma rapidez con la que se había desarrollado todo hacía una hora.

Algo que agradecieron sobre manera los cofrades del Santísimo Cristo del Cementerio acostumbrados a esperar pacientemente en la iglesia de Santo Domingo a ver aparecer la primera imagen. Este año, en torno a las 21,15 horas, la imagen del Cautivo asomaba ya por la puerta del edificio de Can Botino y a los pocos minutos se encontraba con el Santísimo Cristo del Cementerio y se detenía en la puerta de la iglesia para recibir la bienvenida por parte de la imagen del Ecce Hommo.

Después de recibir ambas una gran ovación, la primera cofradía enfiló las partes más complicadas del recorrido. Empezaron con la curva, estrecha y en cuesta abajo, que hay justo enfrente del baluard de Santa Llúcia y continuaron hasta acabar evocando en el Patio de Armas y en el Portal de Ses Taules, donde un año más la expectación era máxima. Allí, tras recibir una saeta y superar con nota la prueba de la entrada por el arco y el descenso por el resbaladizo empedrado hasta el Mercat Vell consiguieron enfilar hacia la calle conocida popularmente como las de las Farmacias.

Lo mismo sucedió con el resto de cofradías. Todos sus miembros derrocharon fuerza física y una increíble habilidad para que sus enormes tallas no sufrieran desperfecto alguno en esta parte del trayecto. Así y entre ‘oles’, ovaciones a diestro y siniestro, ánimos de sus seguidores y muchos flashes de teléfonos móviles superaron la prueba y fueron desfilando hasta embocar por el barrio de la Marina hasta el final de trayecto donde pudieron descansar con el orgullo del trabajo bien hecho.

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