Tamara se mostró pletórica.

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Hay quien no puede evitar hacer partícipes a los demás de todas sus alegrías. Aunque siempre es mejor contagiar el gozo que la tristeza. «Soy muy feliz, en eso se resume...». Así arranca la última publicación en Instagram de Tamara Falcó, en la que anuncia que su pareja, Íñigo Onieva, tras dos años de noviazgo le ha propuesto unirse en matrimonio. «Gracias, por proponerme ser tu compañera de por vida. Me siento la mujer más afortunada del planeta y el sí que te di te lo repito y te lo dejo por escrito para que no se te olvide jamás», continuaba la marquesa de Griñón, obnubilada por el enamoramiento. Tan afortunada se siente Falcó que, este jueves, no dudó en detallar el momento de la pedida en 'El Hormiguero'.

«Estaba tomando mi sopa de ayuno y de repente veo a Iñigo muy nervioso», narraba la colaboradora del programa. «¿Pero no quieres un vinito?», le preguntó Onieva, a lo que la marquesa respondió: «Es el día de descanso digestivo, no». Para aliviar la sesión, Onieva le propuso encender unas 'velitas'. «De repente, me dice: 'Como ha sido nuestro aniversario tengo dos regalos. Escoge una mano. Has acertado', hinca la rodilla y me pide en matrimonio», contaba Tamara con gran alegría. «Fue todo muy bonito y creo que voy a ser muy feliz, y le quiero hacer muy feliz», declaraba Tamara ante Pablo Motos y compañía. La hija de Isabel Preysler no ocultaba su regocijo. «¡Estoy tan emocionada! Está Putin a punto de matarnos a todos y yo estoy flotando».

Por si no era suficiente, Tamara se atrevió a anuncia la fecha del enlace. «¿Tenéis fecha?», le preguntó Motos. «Sí. Nos casamos en junio, si todo va bien el 17 de junio. Ahora tiene que pedirle la mano formalmente a mi madre. Habrá una comida y allí tendrá que repetirlo todo», afirmó riendo, mientras el conductor del programa alucinaba con el proceso. «Me he perdido hace rato», comentaba. Pero todavía faltaba saber dónde celebrarán su unión. «Nos casaremos en casa de mis padres, en El Rincón. Es un sitio muy romántico», confesó Falcó, que afirmó que el único de emocionarse hasta el llanto con la buena noticia fue su florista.