El párroco de La Soledat, Miquel Company, habría podido ser santo a partir de noviembre si hubiera resultado muerto del tiro que le asestó Sendero Luminoso por debajo de la oreja derecha cuando era sacerdote en San Pablo, en la localidad peruana de Chimbote. | Click

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El párroco de La Soledat, Miquel Company, habría podido ser santo a partir de noviembre si hubiera resultado muerto del tiro que le asestó Sendero Luminoso por debajo de la oreja derecha cuando era sacerdote en San Pablo, en la localidad peruana de Chimbote.

Sucedió hace 24 años, nos contaba este jueves el cura Company. «Sendero Luminoso, que consideraba a la Iglesia católica amiga del imperialismo, me advirtió a través de uno de ellos, que me visitó pidiéndome ayuda para poder salir de este grupo terrorista».

Según su relato, «la noche del 27 de julio de 1991, llegando yo de la parroquia, me esperaban dos en la puerta de casa y me dispararon. Una bala entró en mi cabeza por debajo de la oreja derecha quedándose alojada junto a la izquierda. Como pude, salté una pequeña tapia y quede tendido. Si ellos no me remataron fue porque los vecinos empezaron a chillar».

«Me ingresaron en el hospital –prosigue Company– y logré salvarme de milagro. Otros tres sacerdotes, dos de ellos polacos, Miguel Tomasek y Zbigniew Strazalkowski, y el otro italiano, Sandro Dori, tuvieron peor suerte que yo, pues a los pocos días cayeron abatidos por los de Sendero. Son los que en noviembre van a ser canonizados. La verdad es que los admiro, pero no los envidio».

Una vez repuesto de la herida, regresó a Mallorca tras 22 años como misionero en Perú. «Mis primeros dos años en Mallorca los pasé en Sant Josep Obrer, los 17 siguientes en el Pla de na Tesa y en La Soledat llevo otros cinco».