Decenas de libaneses acompañan el féretro del cámara de televisión Ali Chaaban, muerto por el régimen. | HASSAN BAHSOUN

Las escasas esperanzas de que el plan de paz del mediador internacional Kofi Annan logre un alto el fuego en Siria se apagan por momentos, mientras los rebeldes amenazan con pasar a la ofensiva en 48 horas si el régimen no detiene la violencia.

El Ejército sirio debía retirarse ayer de las ciudades del país, como primer paso antes de que mañana se abra una tregua que deberá ser respetada por todas las partes.

Sin embargo, los activistas opositores denunciaron que las armas no han callado y que más de 70 personas murieron, entre ellas tres menores y cinco mujeres, principalmente en las provincias rebeldes de Homs y Hama.

Pruebas

Mientras que el ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, anunció en Moscú la retirada de una parte de las tropas, los activistas difundieron vídeos que mostraban disparos y lanzamientos de proyectiles por las fuerzas leales al régimen de Bachar al Asad.

Pese a ello, el mediador Annan prefirió no arrojar la toalla y emplazó a esperar hasta el final del plazo concedido a Damasco para verificar si su propuesta ha fracasado.

«Es evidente que el plan de paz no ha sido aplicado según el programa previsto, pero esto no significa que no pueda implementarse», señaló.

La posibilidad de que la iniciativa de paz naufrague llevó al rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) a elevar el tono y amenazar con pasar a la ofensiva si no hay un cese de la violencia.

El portavoz del ELS en el interior de Siria, el coronel Qasem Saadedin, advirtió de que sus fuerzas «atacarán al régimen como nunca lo han hecho antes» si no se detienen las hostilidades.