Vivienda en la que supuestamente vivían Edward Snowden y su novia en Waipahu, Hawaii (EEUU). | KENT NISHIMURA

El estadounidense Edward Snowden, que se declaró autor de la filtración sobre la vigilancia secreta de las telecomunicaciones de millones de usuarios efectuada por la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) de EEUU, ha dejado el hotel de Hong Kong donde estaba y se desconoce su paradero.

Así lo publica The Washington Post , que junto al británico The Guardian recibió la filtración de Snowden y que informó ayer de que, según una recepcionista, el extécnico de la CIA abandonó el hotel Mira, de Hong Kong.

Extradición

El Departamento de Justicia de EEUU ha abierto una investigación sobre Snowden y si se le imputan cargos podría reclamar su extradición a Hong Kong en virtud de un tratado bilateral en vigor.

En una entrevista con The Washington Post , Snowden reveló el domingo que tiene la intención de pedir asilo «a cualquier país que crea en la libertad de expresión y se oponga a que la privacidad global sea la víctima».

Snowden reveló voluntariamente que él es la fuente de The Guardian y The Washington Post , que divulgaron la existencia de dos programas de espionaje que permiten consultar a diario registros de llamadas en EEUU y extraer información de servidores de gigantes de internet para vigilar a sospechosos de terrorismo.

Ingeniero informático y de 29 años, Snowden trabajó durante cuatro años para la NSA como empleado de varias compañías adjudicatarias de contratos de defensa, la última de ellas Booz Allen Hamilton, desde la que tuvo acceso a la información secreta.

Según el director nacional de Inteligencia de EEUU, James Clapper, las filtraciones realizadas por Snowden sobre los programas de ciberespionaje de Estados Unidos comprometen la lucha antiterrorista del país.

Mientras, Daniel Ellsberg, el analista militar que en 1971 filtró los llamados 'Papeles del Pentágono' sobre la guerra de Vietnam, se ha declarado «impresionado» por la actitud de Snowden, quien a su juicio ha prestado «un servicio incalculable» a los ciudadanos.