Los príncipes de Asturias destinarán a fines sociales la parte de la herencia que les legó el inversor y empresario menorquín Juan Ignacio Balada, informó ayer un portavoz de la Casa del Rey en Abu Dhabi, adonde llegaron por la tarde don Felipe y doña Letizia en visita oficial.

De acuerdo con la fuente, el heredero de la Corona y su esposa, «aun sin conocer todos los detalles de la herencia del señor Balada, cuya generosidad agradecen, han decidido destinar la parte que les pueda corresponder a fines de interés general y social».

Recientemente se dio a conocer que Juan Ignacio Balada Llabrés, fallecido el pasado 18 de noviembre en Ciutadella, había designado como herederos de su fortuna a los príncipes de Asturias y a los ocho nietos de los Reyes, según el albacea del testamento del hombre de negocios, a quien los Príncipes no conocían.

Desconocidos
Cuando trascendieron las últimas voluntades del empresario, fuentes de la Casa del Rey precisaron que los Príncipes no habían mantenido nunca contacto alguno con Balada ni habían recibido información sobre él hasta que el albacea se puso en contacto con ellos hace unos días para comunicarles lo dispuesto por el empresario menorquín.

En el testamento, el empresario dividió su fortuna en dos mitades, una para los Príncipes y los ocho nietos de los Reyes y la otra para que el heredero de la Corona crease una fundación para asuntos de interés general.

Los miembros de la Familia Real ignoran la cuantía de los bienes donados, su valoración, su naturaleza o si hubiese familiares que pudieran reclamar sus derechos sobre la herencia.

Según Ultima Hora Menorca, los bienes de Juan Ignacio Balada Llabrés -hijo único del empresario Ramón Balada y la farmacéutica Catalina Llabrés- incluye fincas rústicas y urbanas, valores inmobiliarios e inversiones en Bolsa y constituye la mayor fortuna personal de Ciutadella.