La Guardia Civil detuvo ayer en Bilbao a cuatro presuntos miembros de ETA que guardaban doscientos kilogramos de explosivos en una lonja, en el que ha sido el golpe más importante contra la organización terrorista desde que declaró el alto el fuego en enero.

Los cuatro formaban parte de un comando «legal» -no fichado por la policía- y según fuentes de la lucha antiterrorista se investiga su participación, aún no se sabe en qué grado, en el asesinato del inspector de Policía Eduardo Puelles, la última víctima mortal de ETA en el País Vasco.

Los arrestados son la pareja formada por Iñigo Zapirain Romano y Beatriz Etxebarria Caballero, a los que se añaden Lorena López Díez -los tres arrestados en Bilbao- y Daniel Pastor Alonso, con domicilio en Bilbao pero propietario de una bajera en Galdakao donde los guardias civiles han hallado los 200 kilos de explosivos.

Armamento

Además, se hallaron varias armas -un subfusil y tres pistolas-, material para la fabricación de bombas y tubos de PVC para la construcción de lanzagranadas caseros.

También en la vivienda en la que reside en Bilbao la pareja formada por Iñigo Zapirain y Beatriz Etxebarria se encontraron explosivos y materiales para la fabricación de bombas.

Ahora, la Guardia Civil va a examinar el material hallado, como las pistolas, para averiguar más sobre la posible relación de los detenidos con los atentados sin esclarecer en el País vasco y sus «alrededores», según dijo el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que pidió prudencia a la hora de «poner nombre» a las posibles acciones terroristas de este comando porque sería «prematuro», ya que las investigaciones están en fase inicial.