Artur Mas hizo campaña ayer en Montjuïc junto a las banderas catalana y europea. | MARTA P

El candidato de CiU, Artur Mas, y el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, han intercambiado reproches ante la intención del primero de convocar una consulta soberanista tras el 25-N.

García-Margallo ha afirmado que el Tribunal Constitucional suspendería la convocatoria de un referendo de autodeterminación por parte de la Generalitat de Catalunya, por lo que, si se lleva a cabo, sería «claramente ilegal, un golpe de Estado en términos jurídicos».

Entrevistado en la Cope, el ministro ha subrayado que, con la Constitución en la mano, es «absolutamente imposible» convocar esa consulta porque «no hay derecho de autodeterminación ni de secesión de una parte del territorio».

Mas no ha tardado en contestar y ha afirmado en rueda de prensa que prohibir un referendo de autodeterminación sería un «golpe de Estado democrático».

«Me sorprende por parte de un ministro de Exteriores la extravagancia de sus valoraciones, pero usando el mismo lenguaje le diría que sería un golpe de Estado democrático que un pueblo que quiere ser consultado no pueda ser consultado», ha afirmado Mas.

Banderazos

Por otra parte, Rubalcaba ha apoyado al candidato del PSC, Pere Navarro, en un acto en Tarragona en apoyo al Corredor Mediterráneo, y ha dicho que los socialistas no permitirán «que CiU y PP se líen a banderazos para ocultar sus recortes en las políticas sociales».

La candidata del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, se ha mostrado partidaria de «expulsar a los inmigrantes (irregulares) que tengan responsabilidades penales por haber delinquido» y ha defendido que cumplan las penas «en sus países» de origen. El candidato de ICV-EUiA, Joan Herrera, ha acusado a CiU de «ceguera ideológica intencionada» para no tocar los privilegios de «unos pocos».