Un agente de la Policía Local de Ibiza ordena el tráfico en la rotonda de Ignasi Wallis.

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Salir de Ibiza desde hace un mes por la avenida Ignasi Wallis se ha convertido en un ejercicio de paciencia para los conductores de la ciudad. El cierre del carril de entrada y el continuo paso de operarios y máquinas por el que permanece abierto han tenido como consecuencia atascos casi permanentes que, en alguna ocasión, han llegado hasta Can Ventosa. La lluvia, obviamente, ha contribuido a que la situación empeorara. Y el inicio de Isidor Macabich ha sido la guinda.

Sorprendentemente, desde el martes la cosa va mucho más fluida. Y ayer ya ni siquiera parecía que hubiera obras, a pesar de que por allí siguen pululado excavadoras y operarios. La explicación está en el agente de la Policía Local que ahora regula el tráfico y que ha conseguido que los atascos desaparezcan como por arte de magia.

Hay que aplaudir a este agente, capaz él solo de ordenar los coches para que salgan cada uno cuando toca y sin colapsar esta zona de la capital ibicenca. Sin embargo, hay una cuestión que llama la atención. Si ha resultado tan fácil que un solo agente de la Policía Local organizara el caos, ¿por qué ha necesitado nuestro nunca suficientemente bien ponderado alcalde, es decir, Rafa Ruiz, un mes para tomar la decisión de enviarlo? Entre tuit y tuit, no creo que sea tan complicado pensar en que una de las funciones de la Policía Local es precisamente esa, la de organizar el tráfico. Luego les extraña que los ciudadanos sintamos desafección (Montilla dixit) hacia los políticos. O que pensemos que todo lo hacen con la vista en las urnas. Y es que ya me dirán qué sentido tiene abrir en canal justo ahora Isidor Macabich. #IronicMode