Una imagen de archivo del estadio de Can Misses. | Daniel Espinosa

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El verano pasado se firmó la cesión de Can Misses por parte del Sr. Alcalde Rafa Ruiz a la entidad presidida por Amadeo Salvo, la UD Ibiza. La firma del convenio traía consigo la reforma del estadio y el cambio de césped, una inversión que al club de fútbol le costaría, 5 millones de euros. Pero esta «maravillosa» cesión esconde una letra pequeña que ni el alcalde Rafa Ruiz ni la regidora Elena López han sido, todavía, capaces de aclarar.

El Ayuntamiento ha priorizado a un equipo profesional, según él, por razones de interés general y económicos, algo ni justificado (interés general), ni calculado (interés económico). Es sorprendente como se habla de los 3 millones que el club debe aportar, pero no de los 6 millones de euros que los ciudadanos pagaremos con nuestros impuestos, para hacer frente a este «negocio» entre Ayuntamiento y sociedad deportiva.

Para que la UD tenga un campo propio, el Ayuntamiento pierde el control de las instalaciones deportivas públicas y, con ello, el campo de fútbol y la única pista de atletismo de la ciudad, con el consiguiente perjuicio a clubs y deportistas del fútbol, rugby y atletismo (deporte que, por cierto, nos ha proporcionado multitud de campeones).

Esta cesión de espacio público, favorece enormemente a la UD Ibiza, ya que obtendrá de entre 6 y 9 millones de ingresos anuales de la federación al disponer de un campo (campo de uso exclusivo), a los que hay que añadir la venta de entradas y abonos, así como los espacios publicitarios.

En cambio, gracias a Rafa Ruiz, la ciudad ha perdido un importante espacio público, desconociendo cuándo y cómo se recuperará su uso público.

Can Misses 3 significa el nacimiento de un movimiento de contestación, incertidumbre y malestar para varios clubes y deportistas de la ciudad. Y es totalmente entendible.

La falta de respuesta y las actuaciones beneficiosas solo para unos son más que razones de queja.

Pero sabiendo que nuestra ciudad, y por ende, quienes la habitamos, poco vamos a ganar, algunos nos preguntamos ¿cómo el Ayuntamiento va a asegurar que las inversiones de la UD sean reales y duraderas?, o ¿qué valor tiene el alquiler exclusivo de una instalación como Can Misses?, ¿han pagado el IVA correspondiente (21 %) de los 3 millones como corresponde a la contraprestación? ¿Por qué se trata con desdén a los equipos y deportistas perjudicados?

Muchas dudas y pocas respuestas por parte de la regidora de deportes (Elena López) y sobre todo, del alcalde Rafa Ruiz, quienes han tomado personalmente una decisión de despótica, con escasas aclaraciones (sin acuerdo Plenario ni debate municipal). En cambio, con una deformación retorcida de la realidad, no ahorran palabras para criticar a quienes piden respeto y reconocimiento a su importante labor deportiva, y también, es importante recordar, social (al fomentar el deporte base entre los niños y adolescentes).

La UD Ibiza gana. El municipio pierde. ¿Qué gana el Sr. Alcalde Rafa Ruiz con esto?, ¿votos?, ¿entradas gratis?...

Cínicamente, el Sr. Ruiz nos hablará de los pilares de la democracia, de la transparencia, del bien general sobre el particular, de lo público sobre lo privado, etc. Pero… Si me orinas encima, no me digas que está lloviendo (Clint E).

Disfruten lo votado.