Varias personas hacen cola para coger una de las barcas a Formentera. | DANIEL ESPINOSA

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En los últimos días los caminos y carreteras de Formentera, empieza a recordarnos que estamos en agosto. Sin llegar al agobio de años anteriores, el volumen de vehículos da muestras de que los turistas están llegando, eso si, el panorama ha cambiado radicalmente.

En el caso de uno de los grandes hoteles, el Riu La Mola tiene en este momento una ocupación del 58,3% y la media del pasado mes de julio fue del 35%.

Aunque son números muy lejanos a los de años anteriores, los hoteleros muestran su optimismo, frente a unos números superiores a lo que esperaban.

Es el caso del Hostal Capri, un establecimiento familiar con más de 50 años de historia. Su propietario Juanjo Escandell, manifiesta que «la ocupación es muy buena, si bien es muy difícil llegar al 100%, porque las estancias son muy cortas y eso dificulta encajarlas. Hasta el 20 de agosto, lo tenemos bastante lleno y a partir de ahí es una incógnita, ya que este año todas las reservas son de ultima hora». Escandell también hace balance de julio «a partir del día 10, la ocupación creció y ya no se focalizaba unicamente en el fin de semana. La temporada está siendo buena».

Juanma Costa, del grupo Paya Hoteles que dispone de varios complejos de apartamentos y del único hotel de 5 estrellas de la isla, el Five Flowers y el 4 estrellas, Blanco diferencia entre «la primera quincena de agosto, nuestros hoteles tienen una ocupación del 75% uno y del 40% el otro y en la segunda quincena la previsión es muy a la baja».

Costa hace referencia al cambio en el perfil de turista de este 2020 «los apartamentos tienen mucha más demanda, si en la primera quincena hemos tenido un 60% de ocupación, en la segunda nos vamos al 90%» lo que el hotelero justifica por «el precio, los apartamentos son más económicos. Y probablemente también por la seguridad que ofrece un alojamiento con más privacidad».

Otro establecimiento familiar, es el Hotel Sa Volta en es Pujols. Su propietario, Xicu Ferrer sitúa la ocupación de la primera quincena en el 60% y en la segunda, las previsiones bajan «hasta el 30%, a la espera de las reservas de última hora».

Por lo que respecta a la procedencia de los turistas, a falta de los datos oficiales, este año el viajero nacional, gana por goleada al resto de procedencias.

Por lo que respecta a los alojamientos turísticos en el ámbito rural y diseminado, se hace muy difícil saber exactamente la ocupación, pero al tratarse de alojamientos muy seguros, que permiten acoger a una familia o a un grupo de amigos, está prácticamente todo ocupado.