El próximo 2 de noviembre, los propietarios de los negocios de la plaza del Parc deberán retirar sus terrazas por el comienzo de las obras de peatonalización, lo que supondrá el cierre muchos locales porque la mayoría no dispone de espacio en su interior para instalar mesas.

El sentir general de los propietarios de los negocios es que no saben a ciencia cierta lo que van a alargarse las obras. Mariela, propietaria del restaurante Central Park, se queja de que los plazos previstos «no son muy seguros», por lo que exige que, si retrasan más de lo previsto, se vean compensados. «Si tardan un mes más que lo asuma el Ayuntamiento», afirma.

La dueña del restaurante recalca que, durante los meses que el negocio esté cerrado, deberán de seguir pagando los gastos del local, aunque el verdadero problema es el personal: «La mayoría de los trabajadores se va a buscar otro empleo y voy a tener que volver a formar a los nuevos. Son muchos meses y no pueden estar sin trabajar».

Ángel, dueño del Sunset Café, dice que cerrará el local «por imposición». «Se tendría que haber tenido en cuenta que hay muchas personas que dependen de esto para vivir y que van a perder el empleo. Solo aquí siete familias van a perder el sustento». Además, teme que «los cuatro meses previstos de obra se conviertan en diez».

Ángel pide además que, aprovechando las obras, eliminen los árboles de la plaza que causan molestias porque desprenden hojas y bichos a las mesas de las terrazas y porque dificultan el paso a los camareros de los locales.

Andrea, propietario de otra de las cafeterías de la plaza del Parc, no tiene espacio dentro del local, por lo que tendrá que cerrar sí o sí la próxima semana. Dice no saber «cuándo empiezan las obras exactamente» pero lo que más le preocupa es cuándo van a terminar: «Con las obras del puerto dijeron que iban a durar una cosa y luego fue otra», asegura Andrea, para quien «lo malo no son las obras sino la falta de programación». Roberto, el dueño de Reset, también reclama que «se respeten los tiempos» y el Ayuntamiento de Eivissa se comprometa en acabar en los plazos previstos.

Uno de los temores es que los hallazgos arqueológicos retrasen las obras. «Todas las obras que se han hecho en Ibiza se han retrasado por esto», apunta una de las trabajadoras del bar Madagascar, quienes se quejan de que todos los empleados de los locales de la zona estén «en el aire» en estos momentos. «Se tendría que haber sabido con más antelación», señalan.

Las trabajadoras critican también «la falta de información» sobre la duración de las obras y lamentan que el Consistorio no haya establecido una partida para compensar económicamente a los dueños de los locales por las pérdidas que comporta tener cerrado cuatro meses.

Madagascar tiene en su interior espacio para unas pocas mesas, por lo que sus responsables se han puesto como plazo el 15 de noviembre para seguir abierto y decidir si se mantienen a partir de esa fecha. «Lo malo es que si viene un grupo de personas y ocupa dos o tres mesas para tomarse un café durante toda la tarde no nos sale rentable tener el local abierto», lamentan.

Aparte de las razones económicas, las molestias que causan las obras son otros de los motivos que les animan a cerrar: «¿Quién se va a tomar un café con el sonido de las máquinas trabajando al lado?», se preguntan.

LA NOTA

El Ayuntamiento asegura que las obras en la plaza acabarán en el mes de febrero

Las obras de peatonalización en el entorno de la plaza del Parc acabarán en el mes de febrero, según la previsión facilitada por el Ayuntamiento de Eivissa.

Las terrazas podrán estar montadas hasta el día de Todos los Santos porque, al día siguiente, comenzarán las obras que, según el Consistorio, «garantizarán en todo el momento el acceso a las comunidades de vecinos y a los establecimientos».

Respecto a lo que harán con los árboles ubicados en la plaza, aseguran que esta cuestión está «todavía en fase de estudio».