El Nuncio (el primero por la derecha detrás del altar), acompañado por el resto de sacerdotes. | Arguiñe Escandón

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El Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Bernardito Cleopas Auza, ofició este sábado, en la parroquia del Sagrado Corazón, en Can Bonet, una misa multicolor que congregó a centenares de personas.

[Misa por los 500 años del cristianismo en Filipinas del Nuncio Apostólico en Can Bonet, en imágenes.]

Cabe señalar que, de ellas, muchas eran extranjeras, particularmente de la comunidad filipina en la isla –ya que se celebraban los 500 años de la llegada del cristianismo a la antigua colonia española–, pero también de otras etnias relacionadas con España a través de la historia, como puedan ser la ecuatoriana y la paraguaya. Estos dos grupos lucieron sus trajes típicos.

En la homilía de una misa que combinó los idiomas castellano, inglés, catalán, filipino y guaraní, entre otros, y repleta de cánticos, el Nuncio –también de origen filipino– recordó que el cristianismo en las islas tuvo su origen en la llegada de los españoles durante el siglo XVI. En su opinión, incluso más que el idioma, ese fue el principal legado, «la principal herencia recibida» por su país, que, desde entonces, se siente en deuda para «compartir en todo el mundo», especialmente en el continente asiático, ese Evangelio que acogieron con los brazos abiertos.

Por último, Auza quiso enviar un mensaje de fraternidad y reclamó a las autoridades «protección y ayuda» para los inmigrantes.