Un momento del concierto de Billy Flamingos este jueves en Ibiza.

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«Somos conscientes de que hemos puesto el listón muy alto con el concierto del jueves pero queríamos dar un salto de calidad con un show mucho más visual en el que el público pudiera disfrutar de un espectáculo que no solo consistiera en escuchar canciones». Así de claro y contundente se mostró ayer Guillermo Podevín, cantante de Billy Flamingos a Periódico de Ibiza y Formentera, mientras aún asimila el éxito del concierto con el que presentaron su segundo disco de estudio, Oscuro baile de salón.

Un salto de calidad que forma parte de la evolución que el cuarteto ibicenco está intentando llevar a cabo desde la presentación del primer single del disco, Estanque Euforia, en marzo del año pasado. Una canción que funcionó muy bien en las plataformas digitales y que fue, incluso, presentado en un programa tan conocido como 180 Grados que de lunes a viernes presenta Virginia Díaz en Radio 3.

Después han ido publicando, una canción nueva cada mes o dos meses, dando a conocer por ejemplo Nada que hacer, Malas Intenciones, Una historia violenta o hace tan solo unos días, Vorágine. «Hay que ser conscientes de cómo funciona ahora la industria musical, que todo ha cambiado mucho y que ya no se venden casi cds porque al mes quedan prácticamente olvidados, así que directamente hemos decidido apostar por canciones que puedan ir a las listas de reproducción que es donde realmente se escucha hoy en día la música», aseguró Podevín.

Por ello, todo parece indicar que para tener físicamente en la mano Oscuro baile de salón habrá que esperar. «De momento es algo que no se nos pasa por la cabeza porque no merece la pena invertir en formato cd pero no descartamos que en un futuro lo editemos en formato vinilo porque ahora se lleva mucho y parece que está viviendo una segunda juventud».

Disco muy diferente
Según el cantante de Billy Flamingos este segundo disco tiene poco que ver con su debut bajo el mismo nombre del grupo. Fundamentalmente porque han cambiado de productor, de Joan Barbé a Omar Gisbert, y eso se nota en el resultado final. «Son dos monstruos con los que hemos aprendido muchísimo pero Omar te deja más libertad a la hora de innovar y probar cosas nuevas, sonidos o mezclas y eso al final se ha notado en canciones que han terminado siendo mucho más completas».

En total Oscuro baile de salón se compone de 10 canciones aunque hay dos que se grabaron y fueron descartadas a última hora. El proceso de composición coincidió con el inicio del coronavirus y eso se ha notado en algunas letras de Podevín. «Lo cierto es que aunque siempre hemos optado por crear canciones donde el público saca sus propias conclusiones si hay bastantes referencias a la pandemia porque todo el mundo, de una manera u otra, desgraciadamente la hemos sufrido».

Lo trabajaron, ensayaron y grabaron como pudieron en plena pandemia y finalmente el disco quedó terminado hace ya más de un año, en enero de 2021. El resultado son canciones que, según el cantante ibicenco, «no son ninguna igual». Así, por ejemplo, a lo largo de los 40 minutos que dura aproximadamente el disco hay temas como el último single, Vorágine, que suena mucho más electrónica, mientras que en otras se tiende más hacia el pop, el indie o la melodía «gracias a las múltiples influencias» que tienen los cuatro miembros del grupo.