Dos alumnas con su madre a la salida del colegio. | Marcelo Sastre

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Los contagios por coronavirus entre alumnos y docentes en Ibiza y Formentera han obligado a la Conselleria balear de Educación a impulsar medidas urgentes para tratar de salvar la situación.

Con 140 profesores de baja en las Pitiusas, según los últimos datos ofrecidos este pasado viernes por la Conselleria balear de Salud, la delegada insular de Educación, Marga Ferrer, reconoció ayer que este primer trimestre del año está siendo complicado puesto que «los centros son un reflejo de lo que pasa en la sociedad en general», recordando las numerosas bajas que se están registrando también en otros sectores debido al coronavirus.

«Está siendo complicado porque en algunos centros han faltado entre cinco y seis docentes a la vez y hasta diez en algunos casos excepcionales. Por ello, se han reforzado los equipos de sustitutos», declaró Ferrer.

Cubrir las bajas
De esta forma, en Ibiza la cartera de profesores sustitutos ha pasado de ocho a 20 en un solo trimestre, mientras que en Formentera hay dos en el caso de los CEIP. En secundaria, algunas medias jornadas han pasado a ser completas y se ha contratado a cuatro profesores, dos del área científico-técnica y dos de sociolingüística, para intentar cubrir una parte de las bajas.

En el caso de primaria, la delegada consideró que el número de sustitutos será «suficiente» para cubrir las ausencias que puedan irse produciendo debido al coronavirus. La medida se mantendrá, en principio, durante todo el trimestre. En secundaria, la situación de cada centro irá valorándose en función de las sustituciones requeridas.

Según Ferrer, la evolución de la pandemia les obliga a revisar día a día la situación de las escuelas y a cubrir las posibles bajas con los recursos disponibles en cada momento: «Entendemos que se ha hecho un esfuerzo para contar con más sustitutos, pero no se ha podido cubrir todo. Es muy complicado. Nuestros docentes son muy buenos profesionales e intentarán compensar estas faltas de asistencia tanto por parte de los alumnos como de los docentes», lamentó la delegada.

Hasta el pasado viernes, según datos de Educación, 613 alumnos de Ibiza y 41 de Formentera estaban contagiados con el virus, mientras que había también cuatro grupos escolares de Ibiza en cuarentena y uno en Formentera.

A pesar de esta complicada situación, Ferrer consideró «fundamental» mantener la presencialidad en las aulas pitiusas: «Se ha demostrado que es mejor para los alumnos, que necesitan socializar y aprender con sus iguales. Tras la experiencia del 2020, cuando estuvimos confinados, está claro que presencialmente la educación funciona mejor».

Educovid decide
La delegada recordó además que, tras las últimas revisiones de las medidas en las aulas, debe ser Educovid el organismo que decida qué casos o grupos deben confinarse. «Se ha visto que en algunos centros sólo ha habido en un grupo un caso o dos, así que no hay tanta transmisión como se cree, sino que se producen los contagios en el exterior. Al final, los colegios son quienes aplican un control más estricto. Debemos extremar las precauciones en los centros, la limpieza o distancia, y si en un grupo se producen cuatro o cinco casos, Educovid decidirá si la clase debe confinarse o no», manifestó la delegada.

Por otra parte, consideró que es «un problema añadido» para docentes y alumnos el frío intenso que se está registrando este invierno, recordando la obligación de ventilar las aulas. Ferrer, en este sentido, avanzó que comienzan a llegar los filtros ‘Hepa’ a las escuelas para purificar el aire.

Con toda esta situación, la delegada reconoció que, por ahora, no puede plantearse la posibilidad de que los niños de primaria se quiten la mascarilla en los centros. «Me sabe mal, pero habrá que tener un poco de paciencia», concluyó.