Ruiz Valdepeñas, frente al Consell de Ibiza el pasado marzo. | Arguiñe Escandón

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Al principio declinó confirmar su participación en el parto registrado en un agroturismo de Ibiza, pero en una segunda llamada Ángel Ruiz Valdepeñas aclaró a Periódico de Ibiza y Formentera que, a petición de la familia, sí asistió a la parturienta y al bebé. De hecho, aseguró que el pequeño respiraba «perfectamente nada más nacer» y que, por motivos que se desconocen, entró en parada cardiorrespiratoria.

Incluso, se preguntó qué hubiera sido del pequeño si él no le hubiera estado asistiendo durante unos 30 minutos con masajes cardíacos y maniobras de reanimación, manteniendo la cadena de supervivencia del neonato. Ángel Ruiz Valdepeñas reconoció asistir anualmente unos 10 partos en viviendas privadas.

Entre otras cuestiones, el facultativo dijo también que no está inhabilitado puesto que «todavía no existe una sentencia firme al respecto» y destacó que sigue pagando su cuota anual como colegiado, cerca de 400 euros. Ángel Ruiz aprovechó para explicar que no ha abonado, porque está recurrida, la multa de más de 16.000 euros impuesta por el Colegio Oficial de Médicos de Baleares (COMIB) y avanzó que ha denunciado al presidente del COMIB por realizar declaraciones falsas que atentan contra su honor y su profesionalidad. «Mi delito es pensar diferente», espetó durante su relato.

El médico cargó también contra todos los que le llaman «negacionista» al considerar que es un término despectivo y lamentó que, si algo ha evidenciado la pandemia, es una preocupante falta de libertad de expresión.

En relación al pequeño, Ángel Ruiz sugirió que «se investigue por qué tantos bebés están falleciendo en la actualidad al poco tiempo de nacer», un hecho que también se estaría dando en Ibiza.

El vicepresidente en Baleares del Colegio Oficial de Médicos, Carles Recasens, lamentó lo sucedido y manifestó que «desde el Colegio y desde la Sociedad de Ginecología y Obstetricia siempre se recalca que el parto es un momento delicado. Si se confirma que esta persona ha participado de forma activa como médico, teniendo en cuenta que está suspendido y no puede ejercer ni en el ámbito público ni en el privado, estaríamos hablando de una situación muy grave», señaló el vicepresidente del COMIB.

Recasens aclaró además que desde el Colegio de Médicos no pueden inhabilitar, pero sí suspender la colegiación de un facultativo. En el caso del médico de Formentera, según el COMIB, esta persona sí tendría la colegiación suspendida y, por lo tanto, no podría ejercer la profesión de médico.

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El vicepresidente insistió en la gravedad de las actitudes y manifestaciones que este doctor ha ido mostrando desde que comenzó la pandemia por lo que, si ahora se confirma su intervención en un parto, se estaría hablando de una cuestión todavía mucho más preocupante.

De hecho, Recasens aclaró que un médico suspendido «no puede ejercer de ninguna de las maneras ni en el ámbito privado ni en el público porque la colegiación es obligatoria en el territorio español». «Ha sido gravemente sancionado y no puede practicar la Medicina en todo el territorio español», reiteró el vicepresidente.

El Colegio Oficial de Médicos de Baleares no descartaría plantear alguna acción, tanto de tipo colegial como judicial.

Recasens explicó que habría que diferenciar entre si el médico pudo ser contratado por una familia para que la mujer diera a luz en su vivienda o si, en un encuentro casual, trató de auxiliar a una embarazada que se hubiera puesto de parto. «En cualquier caso, la situación es alarmante y preocupante en la medida de que esta persona sigue con las mismas manifestaciones con el tema del negacionismo y que ahora se vea, aunque sea casualmente, en este episodio en el cual el gran perjudicado es el bebé», manifestaron desde el Colegio de Médicos.

Por suerte, según añadieron, el número de médicos seguidores de estas particulares filosofías es «minoritario, por no decir residual». Recasens añadió que el médico, ejerciendo su derecho, ha presentado un recurso contencioso administrativo contra la instancia de la Organización Médica Colegial, que ratificó la postura del Colegio de Médicos de Baleares.

Polémico por sus intervenciones públicas

Tras participar en varios actos contra las restricciones y otras medidas antiCovid, el médico de Formentera fue suspendido de colegiación y, por tanto, de ejercicio de su profesión durante seis años. También fue multado con 16.660 euros por vulnerar múltiples artículos del Código de Ética y Deontología Médica. Según el Colegio Oficial de Médicos de Baleares, el facultativo había infringido artículos relativos a la calidad de la atención médica, publicidad médica o trabajo en las instituciones sanitarias, al haber promovido acciones contrarias a la evidencia científica, así como una inadecuada praxis profesional. Para el COMIB, los hechos protagonizados por el médico eran de «extrema gravedad»y de una «gravísima irresponsabilidad» al suscitar un estado de confusión, miedo y alarma social, con un importante riesgo para la salud pública. Lejos de frenar sus actitudes, este médico saltó de nuevo a la palestra el verano pasado tras negarse a presentar en el aeropuerto una de las pruebas requeridas en el control de entrada. Recientemente, también fue visto con un grupo antivacunas en Can Misses, increpando a quienes iban a vacunarse.