Dos agentes de la Guardia Civil en Ibiza. | Daniel Espinosa

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«Si se sigue mirando para otro lado, este verano los Guardias Civiles en prácticas tendrán que dormir en sus coches». Así de tajante se mostró este viernes la Asociación Española de Guardias Civiles en un comunicado al valorar la situación en que se van a encontrar los agentes en prácticas que el próximo mes de julio se incorporarán a las unidades de Ibiza y Formentera.

«Con un paupérrimo sueldo de 1.000 euros», continúa el escrito de la asociación, dichos agentes «están encontrándose auténticas dificultades para encontrar una vivienda en la que residir». Una problemática que reconocen que también sufren los guardias civiles destinados en las islas, al igual que el resto de funcionarios en mayor o menor medida, «aunque en las Pitiusas la situación es aún más grave». «La falta de vivienda y la carestía de la vida han hecho que este destino ya no sea deseado», reconocieron. «Nadie quiere venir y muchos se quieren ir», apostillaron desde la asociación, lo que ha provocado «que las plantillas se hayan reducido a niveles nunca vistos».

Ante esta grave situación, insistieron en la necesidad y en la urgencia de tomar medidas, y la primera de ellas la revisión de la indemnización por residencia, que debe ser «ajustada a la realidad».

«La falta de pabellones, el parece que fallido intento de crear un nuevo acuartelamiento en Sant Josep y la inacción de la Administración están causando estragos en los servicios públicos de las islas y las vidas de sus funcionarios y familias», recalcaron desde la Asociación Española de Guardias Civiles.

Otra solución aportada por este colectivo es hacer uso de las residencias militares de Ibiza, que «podrían ser un espacio donde los guardias civiles en prácticas pudieran alojarse, al menos hasta que puedan encontrar una vivienda donde residir, lo que se antoja difícil», reconocieron. «De lo contrario, si se sigue mirando para otro lado, este verano, guardias civiles en prácticas tendrán que dormir en sus coches».