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La política de nombramientos ha propiciado la primera derrota parlamentaria del Govern al votar de manera conjunta PP, Podemos y Ciudadanos –el PI se ha abstenido– frente a PSOE y Més. De este modo, se ha consumado el primer desmarque del Pacte de la formación que lidera Alberto Jarabo, la cual había elevado a categoría casi emblemática algunas designaciones del equipo que dirige Francina Armengol, argumentado razones de vinculación familiar con algunos altos cargos de la nueva Administración autonómica. La actitud de Podemos ha causado incomodidad en el resto de formaciones progresistas integradas en la alianza que propició el cambio político tras los comicios del pasado mes de mayo.

Los prejuicios de Podemos. La presencia de familiares de altos cargos en puestos de confianza no es una situación inusual, dentro y fuera de nuestra comunitat; incluso en países con democracias avanzadas. La cuestión que se debe valorar es la idoneidad en el cargo de los nombramientos y, por supuesto, su gestión. Vetar o descalificar una trayectoria política por la simple razón de una relación familiar o sentimental es absurdo, se trata de un apriorismo que sólo puede defender una formación de escasa trayectoria como es Podemos. Al contrario, tampoco se entiende la actitud del Partido Popular en esta cuestión, los conservadores acumulan muchos ejemplos a lo largo de su historia en el poder que descalifican su voto en el pleno de ayer.

Excepción o rutina. La ‘pinza’ de Podemos con el PP y C’s puede ser un gesto a vincular con la próxima confrontación electoral de diciembre o el principio de una dinámica desestabilizadora del Govern, un dilema que al que sólo el tiempo dará respuesta fehaciente. Lo cierto es que PSIB y Més constataron lo delicado que es el Pacte que suscribieron con Podemos, circunstancia que obliga a apuntalar sus compromisos cuanto antes; los presupuestos están a la vuelta de la esquina. A medida que avance la legislatura los tropiezos del Govern irán adquiriendo más trascendencia.