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Hace ya muchas legislaturas se aprobó el plus de 22.000 euros para todos aquellos políticos de Menorca, Ibiza y Formentera que tuviesen que ocupar un cargo en Mallorca. Desde entonces decenas de políticos han osumido puestos de responsabilidad cobrando dicho plus sin necesidad de presentar ni un solo justificante en caso de utilizarlo para alquilar un piso, alojarse en un hotel, pagar una pensión o compartir un apartamento con un colega de la universidad.

El todo a 22.000 euros ha funcionado sin control durante años, con dirigentes políticos que miraban hacia otro lado. Hace unos meses saltó que el asunto comenzó a ser investigado por Anticorrupción, el órgano creado por la izquierda para ser transparentes que nadie y que al final ha sido más efectivo de lo esperado, cuando un particular denunció que la gerente de una empresa pública vivía en Ibiza, no acudía a su puesto de trabajo casi nunca y no renunciaba a los 22.000 euros anuales.

El propio director general de dicha empresa decía que su gerente trabajaba mucho desde casa, que está muy bien, pero mucho mejor si hubiese renunciado al plus. Como muchos asuntos que afectan a la izquierda, este escándalo ha pasado desapercibido en muchos medios de comunicación de Baleares. Ahora vuelve a estar de moda el plus porque hay cargos de Podemos llegados desde la Península que dejarán de percibirlo, lo que ha provocado que la formación morada se plantee votar en contra de sus socios. Aferrados al plus y a los beneficios de la casta de toda la vida, no he visto ni un solo comentario de dirigentes de Podemos escandalizados que compañeros suyos cobren 22.000 euros al año para alquilar un piso cuando los policías reciben apenas 70 al mes por desplazarse a trabajar de la Península a Baleares. Con nóminas que no hubiesen soñado en su vida parece que la revolución política la dejan para otro momento, pero al menos deben saber que ya no engañan a nadie.